El recibir una nalgada o un apretón ya se volvió tradición cada que su esposo aparece, aunque a veces si le toma demasiado por sorpresa cuando más baja la guardia.
El recibir una nalgada o un apretón ya se volvió tradición cada que su esposo aparece, aunque a veces si le toma demasiado por sorpresa cuando más baja la guardia.