Se había desquitado medianamente con el muñeco que se parecía y olía como su esposo, aunque terminó destrozándolo, dejándolo repartido por la celda en trozos.
No era suficiente aún, volviendo a caminar cerca de los barrotes, mirando hacia el exterior.
No era suficiente aún, volviendo a caminar cerca de los barrotes, mirando hacia el exterior.
Se había desquitado medianamente con el muñeco que se parecía y olía como su esposo, aunque terminó destrozándolo, dejándolo repartido por la celda en trozos.
No era suficiente aún, volviendo a caminar cerca de los barrotes, mirando hacia el exterior.