Vaya, sigue lloviendo, pareciera que el cielo escuchó mis plegarias.
- La taza de barro estaba humeante entre sus manos, el café producía un aroma hogareño, se sentó frente a la ventana, a observar las gotas caer, hace tiempo que había dejado de lado las cosas pequeñas y maravillosas que la vida ofrecía.-
- La taza de barro estaba humeante entre sus manos, el café producía un aroma hogareño, se sentó frente a la ventana, a observar las gotas caer, hace tiempo que había dejado de lado las cosas pequeñas y maravillosas que la vida ofrecía.-
Vaya, sigue lloviendo, pareciera que el cielo escuchó mis plegarias.
- La taza de barro estaba humeante entre sus manos, el café producía un aroma hogareño, se sentó frente a la ventana, a observar las gotas caer, hace tiempo que había dejado de lado las cosas pequeñas y maravillosas que la vida ofrecía.-