Finalmente había detonado su celo como tal y, habiendo previsto ello, su mejor opción fue preparar el calabozo celestial, encerrándose en este.
Quizá era una tontería que un ser como él quisiera encarcelarse en algo que podía atravesar fácilmente pero, para su celo, no era el caso.
Luzbel había tomado el control, su lado demoniaco, salvaje, todo el mal encapsulado y la corrupción completa de la humanidad, por lo que una prisión divina no le permitiría escapar, al contrario, su cuerpo sufriría grandes daños al intentarlo, al grado de purificarle.
Medidas extremas, si, pero desde su celo anterior de ese modo donde estaba a nada de comerse a medio mundo, prefirió hacerlo así.
Quizá era una tontería que un ser como él quisiera encarcelarse en algo que podía atravesar fácilmente pero, para su celo, no era el caso.
Luzbel había tomado el control, su lado demoniaco, salvaje, todo el mal encapsulado y la corrupción completa de la humanidad, por lo que una prisión divina no le permitiría escapar, al contrario, su cuerpo sufriría grandes daños al intentarlo, al grado de purificarle.
Medidas extremas, si, pero desde su celo anterior de ese modo donde estaba a nada de comerse a medio mundo, prefirió hacerlo así.
Finalmente había detonado su celo como tal y, habiendo previsto ello, su mejor opción fue preparar el calabozo celestial, encerrándose en este.
Quizá era una tontería que un ser como él quisiera encarcelarse en algo que podía atravesar fácilmente pero, para su celo, no era el caso.
Luzbel había tomado el control, su lado demoniaco, salvaje, todo el mal encapsulado y la corrupción completa de la humanidad, por lo que una prisión divina no le permitiría escapar, al contrario, su cuerpo sufriría grandes daños al intentarlo, al grado de purificarle.
Medidas extremas, si, pero desde su celo anterior de ese modo donde estaba a nada de comerse a medio mundo, prefirió hacerlo así.