—El verdadero mal es, sobre todo, seductor. Cuando el diablo llama a tu puerta, no tiene pezuñas hendidas. Él es hermoso y ofrece el deseo de tu corazón en aires susurrados. Como una sirena, llamándote a su ruina orilla.
—El verdadero mal es, sobre todo, seductor. Cuando el diablo llama a tu puerta, no tiene pezuñas hendidas. Él es hermoso y ofrece el deseo de tu corazón en aires susurrados. Como una sirena, llamándote a su ruina orilla.