Tomando asiento cerca de la cava de su palacio, se sirvió la septima copa de vino, bebiendo mientras miraba la chimenea, comenzando a ver figuritas en las llamas bailando de lo mareado que ya estaba, tarareando suavemente como si hiciera un concierto para las flamas danzarinas.
Tomando asiento cerca de la cava de su palacio, se sirvió la septima copa de vino, bebiendo mientras miraba la chimenea, comenzando a ver figuritas en las llamas bailando de lo mareado que ya estaba, tarareando suavemente como si hiciera un concierto para las flamas danzarinas.
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