—Ya no aguanto la cabeza...

Le estaba llegando la jaqueca tras tantos papeles por terminar de revisar, suspirando y masajéandose las sienes.
Acabó retirándose las gafas para ponerse en pie, saliendo de la oficina y yendo por algo de merendar.
—Ya no aguanto la cabeza... Le estaba llegando la jaqueca tras tantos papeles por terminar de revisar, suspirando y masajéandose las sienes. Acabó retirándose las gafas para ponerse en pie, saliendo de la oficina y yendo por algo de merendar.
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