Gideon podría parecer un hombre poco detallista, el cual no prestaba atención a las pequeñas cosas, pero su mente era una maquina guardado datos que en un principio podrían pasarse por alto.
En una de aquellas conversaciones, habían abordado el tema de los cumpleaños, algo que en un principio no tendría porque importar en un apocalipsis, pero era algo que mantenían vivo, sobre todo por los mas pequeños del campamento.

Eso tambien les servía para seguir llevando la cuenta y la medida del tiempo, para saber en que día y momento del año vivían.

Lógicamente Noriel no tenia una fecha para su cumpleaños, de modo que Gideon le instó a elegir el día que mas le gustara, y después de insistir ligeramente, aquel día que había llegado al salir el sol había sido el elegido.
¿Podría haberse olvidado? si.
Pero para sorpresa de todos el mas alto llevaba días buscando un regalo digno en sus misiones de exploración.

No eran los mejores regalos del mundo, pero era lo mejor que se podia encontrar en aquel mundo.

El pequeño osito, claramente había vivido días mejores, y era algo que guardarían para los regalos a los mas pequeños, pero por primera vez había pecado de egoísta y se lo había quedado para él.

El segundo, a falta de flores reales, las cuales hacia ya demasiado tiempo que no se veía ninguna, había ido haciendo una rosa con papel, escondiéndose de todo le mundo para fabricarla.

Con todo listo en su cabaña, asoma la cabeza por la puerta, y cuando localiza a Elle, frunce los labios dejando escapar un sutil y reconocible silbido para llamar su atención.

— ¡Feliz cumpleaños, Elle!

Gideon podría parecer un hombre poco detallista, el cual no prestaba atención a las pequeñas cosas, pero su mente era una maquina guardado datos que en un principio podrían pasarse por alto. En una de aquellas conversaciones, habían abordado el tema de los cumpleaños, algo que en un principio no tendría porque importar en un apocalipsis, pero era algo que mantenían vivo, sobre todo por los mas pequeños del campamento. Eso tambien les servía para seguir llevando la cuenta y la medida del tiempo, para saber en que día y momento del año vivían. Lógicamente Noriel no tenia una fecha para su cumpleaños, de modo que Gideon le instó a elegir el día que mas le gustara, y después de insistir ligeramente, aquel día que había llegado al salir el sol había sido el elegido. ¿Podría haberse olvidado? si. Pero para sorpresa de todos el mas alto llevaba días buscando un regalo digno en sus misiones de exploración. No eran los mejores regalos del mundo, pero era lo mejor que se podia encontrar en aquel mundo. El pequeño osito, claramente había vivido días mejores, y era algo que guardarían para los regalos a los mas pequeños, pero por primera vez había pecado de egoísta y se lo había quedado para él. El segundo, a falta de flores reales, las cuales hacia ya demasiado tiempo que no se veía ninguna, había ido haciendo una rosa con papel, escondiéndose de todo le mundo para fabricarla. Con todo listo en su cabaña, asoma la cabeza por la puerta, y cuando localiza a Elle, frunce los labios dejando escapar un sutil y reconocible silbido para llamar su atención. — ¡Feliz cumpleaños, Elle!
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