—Genial... la... maldita fiebre...

Llegó a su límite, envolviéndose entre las ropas de su esposo en un intento de relajarse, desde hacía meses no sufría de la calentura de esa manera, removiéndose incómodo y haciéndose bolita en el nido.

—Ghn...
—Genial... la... maldita fiebre... Llegó a su límite, envolviéndose entre las ropas de su esposo en un intento de relajarse, desde hacía meses no sufría de la calentura de esa manera, removiéndose incómodo y haciéndose bolita en el nido. —Ghn...
Me entristece
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