"Recuerda, no hay marcha atrás", me repito, aunque la voz que me lo dice no es la mía. Es la de los de arriba. Ellos que nunca muestran su rostro, que se mantienen ocultos tras capas de poder y secretos. Ellos que me enviaron aquí, a lo más profundo de la ciudad humana, para robar lo que no nos pertenece. Algo que ni siquiera sé bien qué es. No importa. Cumplir órdenes es lo único que importa.
"Recuerda, no hay marcha atrás", me repito, aunque la voz que me lo dice no es la mía. Es la de los de arriba. Ellos que nunca muestran su rostro, que se mantienen ocultos tras capas de poder y secretos. Ellos que me enviaron aquí, a lo más profundo de la ciudad humana, para robar lo que no nos pertenece. Algo que ni siquiera sé bien qué es. No importa. Cumplir órdenes es lo único que importa.