En la quietud de este diciembre tardío,
mi corazón pesa con un frío vacío.
Han pasado dos años desde tu partida,
y sigo buscando tu voz perdida.
Mañana, un año más contaré en mi vida,
pero sin tu abrazo, la alegría se disipa.
Te extraño, papá, más de lo que puedo decir,
y en el alma, el deseo de verte vuelve a latir.
El sábado soñé con estar a tu lado,
un viaje, un destino, un sueño anhelado.
Pero desperté antes de alcanzarte,
y el dolor me dejó sin consuelo ni arte.
Hoy, en vísperas de un nuevo amanecer,
solo quiero tu abrazo, sentir tu ser.
¿Cómo sanar esta ausencia tan cruel?
¿Cómo calmar este llanto de papel?
Tal vez, papá, en mis recuerdos vives,
en las risas, las lecciones y lo que escribes
en mi corazón, donde aún habitas,
y tu amor eterno mis días ilumina.
Aunque no estés, te siento aquí,
en cada paso, en lo mejor de mí.
Papá, en este día de nostalgia y amor,
te abrazo en mi alma, mi eterno farol.
—Diciembre, 2024.
mi corazón pesa con un frío vacío.
Han pasado dos años desde tu partida,
y sigo buscando tu voz perdida.
Mañana, un año más contaré en mi vida,
pero sin tu abrazo, la alegría se disipa.
Te extraño, papá, más de lo que puedo decir,
y en el alma, el deseo de verte vuelve a latir.
El sábado soñé con estar a tu lado,
un viaje, un destino, un sueño anhelado.
Pero desperté antes de alcanzarte,
y el dolor me dejó sin consuelo ni arte.
Hoy, en vísperas de un nuevo amanecer,
solo quiero tu abrazo, sentir tu ser.
¿Cómo sanar esta ausencia tan cruel?
¿Cómo calmar este llanto de papel?
Tal vez, papá, en mis recuerdos vives,
en las risas, las lecciones y lo que escribes
en mi corazón, donde aún habitas,
y tu amor eterno mis días ilumina.
Aunque no estés, te siento aquí,
en cada paso, en lo mejor de mí.
Papá, en este día de nostalgia y amor,
te abrazo en mi alma, mi eterno farol.
—Diciembre, 2024.
En la quietud de este diciembre tardío,
mi corazón pesa con un frío vacío.
Han pasado dos años desde tu partida,
y sigo buscando tu voz perdida.
Mañana, un año más contaré en mi vida,
pero sin tu abrazo, la alegría se disipa.
Te extraño, papá, más de lo que puedo decir,
y en el alma, el deseo de verte vuelve a latir.
El sábado soñé con estar a tu lado,
un viaje, un destino, un sueño anhelado.
Pero desperté antes de alcanzarte,
y el dolor me dejó sin consuelo ni arte.
Hoy, en vísperas de un nuevo amanecer,
solo quiero tu abrazo, sentir tu ser.
¿Cómo sanar esta ausencia tan cruel?
¿Cómo calmar este llanto de papel?
Tal vez, papá, en mis recuerdos vives,
en las risas, las lecciones y lo que escribes
en mi corazón, donde aún habitas,
y tu amor eterno mis días ilumina.
Aunque no estés, te siento aquí,
en cada paso, en lo mejor de mí.
Papá, en este día de nostalgia y amor,
te abrazo en mi alma, mi eterno farol.
—Diciembre, 2024.