Pasó un maravilloso día haciendo travesuras, pero el cansancio finalmente le llegó, acurrucándose en uno de los sillones más mullidos para poder tomar una siesta.
Pasó un maravilloso día haciendo travesuras, pero el cansancio finalmente le llegó, acurrucándose en uno de los sillones más mullidos para poder tomar una siesta.