"Acero y voluntad"

El dojo estaba vacío, iluminado solo por la luz pálida de la luna que se colaba entre las rendijas. Maki Zenin, sola, sostenía su naginata con firmeza.

Cada golpe contra el poste de madera resonaba como un grito de desafío. Sus manos sangraban, pero ella no se detenía. Las palabras crueles de su clan eran una herida más profunda que el dolor físico.

“Débil.” Otro golpe.
“Defecto.” Uno más.

El poste se astilló con un crujido. Maki jadeó, su figura temblando bajo la luz lunar.

“Débil, ¿eh?” murmuró con una sonrisa amarga, alzando de nuevo el arma.
"Acero y voluntad" El dojo estaba vacío, iluminado solo por la luz pálida de la luna que se colaba entre las rendijas. Maki Zenin, sola, sostenía su naginata con firmeza. Cada golpe contra el poste de madera resonaba como un grito de desafío. Sus manos sangraban, pero ella no se detenía. Las palabras crueles de su clan eran una herida más profunda que el dolor físico. “Débil.” Otro golpe. “Defecto.” Uno más. El poste se astilló con un crujido. Maki jadeó, su figura temblando bajo la luz lunar. “Débil, ¿eh?” murmuró con una sonrisa amarga, alzando de nuevo el arma.
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