Era imposible no llamar la atención.

Llevaba un adorable peluche de mono, este además estaba trajeado, como los dioses de la muerte del despacho.

William quiso retroceder, darse la vuelta y tirar este peluche al tacho de basura más cercano. Pero, su subordinado había tenido el gesto de regalarle ese reloj, William como su superior debía devolverle el gesto, sobre todo en un día tan especial como era su cumpleaños.

Sí, aunque suene extraño, algunos dioses de la muerte siguen festejando su cumpleaños, una remanencia de la mortalidad.

—Collins, supe que—

Mas no terminó lo que iba a decir, los monos acumulados en el escritorio del susodicho lo dejaron sin palabras.
Era imposible no llamar la atención. Llevaba un adorable peluche de mono, este además estaba trajeado, como los dioses de la muerte del despacho. William quiso retroceder, darse la vuelta y tirar este peluche al tacho de basura más cercano. Pero, su subordinado había tenido el gesto de regalarle ese reloj, William como su superior debía devolverle el gesto, sobre todo en un día tan especial como era su cumpleaños. Sí, aunque suene extraño, algunos dioses de la muerte siguen festejando su cumpleaños, una remanencia de la mortalidad. —Collins, supe que— Mas no terminó lo que iba a decir, los monos acumulados en el escritorio del susodicho lo dejaron sin palabras. :STK-91:
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