Finalmente volvía a tener su cuerpo, pero como en cada reconstrucción, primero debía pasar por su etapa inicial como serafín, aunque esta vez se veía algo distinto.
Las plumas y sus ojos, azules como el cielo, habían cambiado, siendo de un brillante dorado acorde a la gema que ahora portaba.
Las plumas y sus ojos, azules como el cielo, habían cambiado, siendo de un brillante dorado acorde a la gema que ahora portaba.
Finalmente volvía a tener su cuerpo, pero como en cada reconstrucción, primero debía pasar por su etapa inicial como serafín, aunque esta vez se veía algo distinto.
Las plumas y sus ojos, azules como el cielo, habían cambiado, siendo de un brillante dorado acorde a la gema que ahora portaba.