Tan bien que se sentía en su cumpleaños por primera vez y vienen a joderselo de nuevo de una forma tan rastrera.
Masajea sus sienes, suspirando con fastidio.
—Maldita sea, la migraña...
Masajea sus sienes, suspirando con fastidio.
—Maldita sea, la migraña...
Tan bien que se sentía en su cumpleaños por primera vez y vienen a joderselo de nuevo de una forma tan rastrera.
Masajea sus sienes, suspirando con fastidio.
—Maldita sea, la migraña...