De nuevo llegaba a aquella pendiente, sabiendo lo que se venía y suspirando pues estaba al borde a pesar de intentar mantenerse estable, pero era inevitable como saber que anochecería en algún momento.
Se encerró en su alcoba, cerró los ventanales y las cortinas, prefiriendo aislarse hasta que la depresión pasara otra vez.
Si bien le iba, duraría un par de días nada más y se mantenía receloso de seguir dejándose ver tan vulnerable cuando sólo provocaría burlas.
Se encerró en su alcoba, cerró los ventanales y las cortinas, prefiriendo aislarse hasta que la depresión pasara otra vez.
Si bien le iba, duraría un par de días nada más y se mantenía receloso de seguir dejándose ver tan vulnerable cuando sólo provocaría burlas.
De nuevo llegaba a aquella pendiente, sabiendo lo que se venía y suspirando pues estaba al borde a pesar de intentar mantenerse estable, pero era inevitable como saber que anochecería en algún momento.
Se encerró en su alcoba, cerró los ventanales y las cortinas, prefiriendo aislarse hasta que la depresión pasara otra vez.
Si bien le iba, duraría un par de días nada más y se mantenía receloso de seguir dejándose ver tan vulnerable cuando sólo provocaría burlas.