La oscuridad de mi habitación parece más opresiva que nunca. Me siento inquieto, la sed ardiendo en mi interior, y no hay nada que la calme. Me he quedado sin mi vino especial, esa mezcla que me permitía sobrevivir sin dañar a nadie. Ahora, el vacío se convierte en una tortura constante.
No voy a ceder, me digo una y otra vez, mientras mis manos tiemblan y mis colmillos se clavan en mis labios. Cada segundo se siente como una eternidad.
No voy a ceder, me digo una y otra vez, mientras mis manos tiemblan y mis colmillos se clavan en mis labios. Cada segundo se siente como una eternidad.
La oscuridad de mi habitación parece más opresiva que nunca. Me siento inquieto, la sed ardiendo en mi interior, y no hay nada que la calme. Me he quedado sin mi vino especial, esa mezcla que me permitía sobrevivir sin dañar a nadie. Ahora, el vacío se convierte en una tortura constante.
No voy a ceder, me digo una y otra vez, mientras mis manos tiemblan y mis colmillos se clavan en mis labios. Cada segundo se siente como una eternidad.