La noche envolvía el bosque en un manto de silencio, solo interrumpido por el suave crujido de las hojas bajo mis pies. El aire fresco acariciaba mi rostro, pero no podía deshacerme de la pesada carga en mi pecho. La necesidad de prepararme más vino me había llevado a cazar, y, en mi soledad, el peso de mi naturaleza se volvía más evidente.
Al poco tiempo, vi un pequeño conejo, sus ojos brillantes reflejaban la luz de la luna. Un nudo se formó en mi estómago. Lamentaba lo que debía hacer, pero en el fondo sabía que este sacrificio era necesario para mantener a salvo a aquellos que no merecían sufrir por mi hambre.
"Perdóname, pequeño amigo,"
susurré, mi voz apenas un murmullo en la oscuridad.
"Esto no es lo que quiero, pero es la única manera de no herir a los humanos."
Al poco tiempo, vi un pequeño conejo, sus ojos brillantes reflejaban la luz de la luna. Un nudo se formó en mi estómago. Lamentaba lo que debía hacer, pero en el fondo sabía que este sacrificio era necesario para mantener a salvo a aquellos que no merecían sufrir por mi hambre.
"Perdóname, pequeño amigo,"
susurré, mi voz apenas un murmullo en la oscuridad.
"Esto no es lo que quiero, pero es la única manera de no herir a los humanos."
La noche envolvía el bosque en un manto de silencio, solo interrumpido por el suave crujido de las hojas bajo mis pies. El aire fresco acariciaba mi rostro, pero no podía deshacerme de la pesada carga en mi pecho. La necesidad de prepararme más vino me había llevado a cazar, y, en mi soledad, el peso de mi naturaleza se volvía más evidente.
Al poco tiempo, vi un pequeño conejo, sus ojos brillantes reflejaban la luz de la luna. Un nudo se formó en mi estómago. Lamentaba lo que debía hacer, pero en el fondo sabía que este sacrificio era necesario para mantener a salvo a aquellos que no merecían sufrir por mi hambre.
"Perdóname, pequeño amigo,"
susurré, mi voz apenas un murmullo en la oscuridad.
"Esto no es lo que quiero, pero es la única manera de no herir a los humanos."