—A veces, sólo a veces, hace falta que te sometan así como piden que los sometas...
Que digas "no" y siga... Odio el celo...
Termina de acomodarse las cadenas de las piernas, uno de sus brazos y el cuello, llamando a uno de sus diablillos para que le ayude con el otro brazo y pone una barrera alrededor para evitar intrusos.
Pasará dos semanas encerrado en el baño.
Que digas "no" y siga... Odio el celo...
Termina de acomodarse las cadenas de las piernas, uno de sus brazos y el cuello, llamando a uno de sus diablillos para que le ayude con el otro brazo y pone una barrera alrededor para evitar intrusos.
Pasará dos semanas encerrado en el baño.
—A veces, sólo a veces, hace falta que te sometan así como piden que los sometas...
Que digas "no" y siga... Odio el celo...
Termina de acomodarse las cadenas de las piernas, uno de sus brazos y el cuello, llamando a uno de sus diablillos para que le ayude con el otro brazo y pone una barrera alrededor para evitar intrusos.
Pasará dos semanas encerrado en el baño.
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