Caminar descalzo era un gusto que se daba siempre que podía. La comodidad de tener los pies sueltos, conectando con la tierra era un lujo que ninguna joya u objeto valioso podría pagar.

En tantos años de vida, lo único que realmente amaba era ese pasatiempo: caminar. Sentir el aire libre a pesar de estar encarcelado, era liberador; sencillamente hermoso.
Caminar descalzo era un gusto que se daba siempre que podía. La comodidad de tener los pies sueltos, conectando con la tierra era un lujo que ninguna joya u objeto valioso podría pagar. En tantos años de vida, lo único que realmente amaba era ese pasatiempo: caminar. Sentir el aire libre a pesar de estar encarcelado, era liberador; sencillamente hermoso.
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