En la penumbra de una habitación abandonada, una figura felina de ojos rojos resplandece entre las sombras, su presencia emite una sensación inquietante. La atmósfera está cargada de un silencio sepulcral, roto solo por un zumbido apenas audible que parece provenir de los mismos ojos del gato. Aquellos que lo miran sienten un escalofrío recorrer su espina dorsal, como si la criatura los observara desde más de una dimensión al mismo tiempo. De repente, el gato inclina la cabeza ligeramente hacia adelante y, con una voz que parece resonar en el aire mismo, pregunta: "¿Qué ves?" mientras sus ojos rojos se fijan intensamente en la persona delante de ella, llenándola de una extraña mezcla de miedo y curiosidad, como si supiera algo que ella aún no comprende.
En la penumbra de una habitación abandonada, una figura felina de ojos rojos resplandece entre las sombras, su presencia emite una sensación inquietante. La atmósfera está cargada de un silencio sepulcral, roto solo por un zumbido apenas audible que parece provenir de los mismos ojos del gato. Aquellos que lo miran sienten un escalofrío recorrer su espina dorsal, como si la criatura los observara desde más de una dimensión al mismo tiempo. De repente, el gato inclina la cabeza ligeramente hacia adelante y, con una voz que parece resonar en el aire mismo, pregunta: "¿Qué ves?" mientras sus ojos rojos se fijan intensamente en la persona delante de ella, llenándola de una extraña mezcla de miedo y curiosidad, como si supiera algo que ella aún no comprende.
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