-*¡Toc!, ¡Toc!.*
*El sonido de su empuñada mano fémina contra la rústica puerta de madera de aquella morada se presentía fuerte y muy insistente*.
-¿Tengo su permiso para entrar?.
*La pregunta fue lanzada, hacía la voz que provenía detrás de aquella entrada que persistía en no abrir*.
*El sonido de su empuñada mano fémina contra la rústica puerta de madera de aquella morada se presentía fuerte y muy insistente*.
-¿Tengo su permiso para entrar?.
*La pregunta fue lanzada, hacía la voz que provenía detrás de aquella entrada que persistía en no abrir*.
-*¡Toc!, ¡Toc!.*
*El sonido de su empuñada mano fémina contra la rústica puerta de madera de aquella morada se presentía fuerte y muy insistente*.
-¿Tengo su permiso para entrar?.
*La pregunta fue lanzada, hacía la voz que provenía detrás de aquella entrada que persistía en no abrir*.