Estaba jugando con su regordete gato, al cual le enseñaba una pequeña caña con un pescado de juguete. Miraba sonriente al gato, pero pronto la sonrisa se desvaneció y un suspiro se abrió camino. — Debemos buscar al maestro, Cornelius. Quizás ya sea tiempo de quitarnos el polvo y andar. La gran biblioteca no se puede quedar más en el olvido. — Dicho esto, el gato detuvo sus juegos, miró a la pelirroja y maulló. Detrás de ambos se abrió un portal donde se veia una enorme biblioteca con un sin fin de libros. El gato saltó sobre el hombro de Rayne y ambos entraron al portal.
Estaba jugando con su regordete gato, al cual le enseñaba una pequeña caña con un pescado de juguete. Miraba sonriente al gato, pero pronto la sonrisa se desvaneció y un suspiro se abrió camino. — Debemos buscar al maestro, Cornelius. Quizás ya sea tiempo de quitarnos el polvo y andar. La gran biblioteca no se puede quedar más en el olvido. — Dicho esto, el gato detuvo sus juegos, miró a la pelirroja y maulló. Detrás de ambos se abrió un portal donde se veia una enorme biblioteca con un sin fin de libros. El gato saltó sobre el hombro de Rayne y ambos entraron al portal.