Aunque no posea una boca o una mandíbula, es capaz de exhalar su aliento de fuego que espanta y persuade a los cazadores de seguir con su labor con él como objetivo.

Algunos dejan sus armas en el suelo tiradas mientras huían de él y el calor destructivo de sus llamas.
Aunque no posea una boca o una mandíbula, es capaz de exhalar su aliento de fuego que espanta y persuade a los cazadores de seguir con su labor con él como objetivo. Algunos dejan sus armas en el suelo tiradas mientras huían de él y el calor destructivo de sus llamas.
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