0:00 de la noche.
El edificio hubiera quedado casi vacío de no haber sido por los cuatro miembros del equipo que junto con ella hacían el último turno, aquel que pocos querían por horario.
Rosie en ocasiones lo prefería al ser normalmente el menos movido.
Para ese momento la muchacha se encontraba en el depósito de casos viejitos, releyendo un par de informes que habían captado su atención , y por lo menos llevaba un par de horas sentada en un escalón, con la carpeta entre las piernas cruzadas cuando varios pasos que ya conocía a la perfección la sacaron de su ensimismamiento con un pequeño respingo.
Alzó la mirada para toparse con la amplia sonrisa de Carl y de sus compañeros. Entre todos llevaban una improvisada "tarta" , con un par de bizcochos y galletas de chocolate de la máquina además y un mechero que sostenían como podían al tiempo que canturreaban al unísono un :" ! Felicidades!" , provocando una carcajada feliz de labios de la confesora.- Sois los mejores, chicos.- El divertido mohín que se dibujó en su semblante al ver Carl peleando con el mechero para que quedase recto sin que ninguna galleta acabara en el suelo.
Una voz femenina se abrió paso. Kassy rodeó a la joven en un abrazo fuerte junto a beso sonoro en la mejilla en el que dejó los labios unos instantes sobre la piel, como ya era costumbre.- No creerías que ibas a librarte,¿ Eh?- Al hablar, le apretujó con cariño la mejilla.- Toca pedir un deseo.- Sin borrar la sonrisa, Rosie cerró los ojos y así lo hizo, mientras Carl apagaba el mechero y el resto aplaudía entre buenos deseos.
Por primera vez, a todo esto, el hombre de las quemaduras , Rahl, permaneció observando la escena en las sombras, allí donde la pálida luz de los fluorescentes no alcanzaba.
Por lo visto, nadie más podía ver, pero ella lo sabía, porque desde hacía un par de meses su presencia era una constante. El aire frío que envolvió la sala pese al calor sofocante de todo el día acabó por confirmarlo.
El edificio hubiera quedado casi vacío de no haber sido por los cuatro miembros del equipo que junto con ella hacían el último turno, aquel que pocos querían por horario.
Rosie en ocasiones lo prefería al ser normalmente el menos movido.
Para ese momento la muchacha se encontraba en el depósito de casos viejitos, releyendo un par de informes que habían captado su atención , y por lo menos llevaba un par de horas sentada en un escalón, con la carpeta entre las piernas cruzadas cuando varios pasos que ya conocía a la perfección la sacaron de su ensimismamiento con un pequeño respingo.
Alzó la mirada para toparse con la amplia sonrisa de Carl y de sus compañeros. Entre todos llevaban una improvisada "tarta" , con un par de bizcochos y galletas de chocolate de la máquina además y un mechero que sostenían como podían al tiempo que canturreaban al unísono un :" ! Felicidades!" , provocando una carcajada feliz de labios de la confesora.- Sois los mejores, chicos.- El divertido mohín que se dibujó en su semblante al ver Carl peleando con el mechero para que quedase recto sin que ninguna galleta acabara en el suelo.
Una voz femenina se abrió paso. Kassy rodeó a la joven en un abrazo fuerte junto a beso sonoro en la mejilla en el que dejó los labios unos instantes sobre la piel, como ya era costumbre.- No creerías que ibas a librarte,¿ Eh?- Al hablar, le apretujó con cariño la mejilla.- Toca pedir un deseo.- Sin borrar la sonrisa, Rosie cerró los ojos y así lo hizo, mientras Carl apagaba el mechero y el resto aplaudía entre buenos deseos.
Por primera vez, a todo esto, el hombre de las quemaduras , Rahl, permaneció observando la escena en las sombras, allí donde la pálida luz de los fluorescentes no alcanzaba.
Por lo visto, nadie más podía ver, pero ella lo sabía, porque desde hacía un par de meses su presencia era una constante. El aire frío que envolvió la sala pese al calor sofocante de todo el día acabó por confirmarlo.
0:00 de la noche.
El edificio hubiera quedado casi vacío de no haber sido por los cuatro miembros del equipo que junto con ella hacían el último turno, aquel que pocos querían por horario.
Rosie en ocasiones lo prefería al ser normalmente el menos movido.
Para ese momento la muchacha se encontraba en el depósito de casos viejitos, releyendo un par de informes que habían captado su atención , y por lo menos llevaba un par de horas sentada en un escalón, con la carpeta entre las piernas cruzadas cuando varios pasos que ya conocía a la perfección la sacaron de su ensimismamiento con un pequeño respingo.
Alzó la mirada para toparse con la amplia sonrisa de Carl y de sus compañeros. Entre todos llevaban una improvisada "tarta" , con un par de bizcochos y galletas de chocolate de la máquina además y un mechero que sostenían como podían al tiempo que canturreaban al unísono un :" ! Felicidades!" , provocando una carcajada feliz de labios de la confesora.- Sois los mejores, chicos.- El divertido mohín que se dibujó en su semblante al ver Carl peleando con el mechero para que quedase recto sin que ninguna galleta acabara en el suelo.
Una voz femenina se abrió paso. Kassy rodeó a la joven en un abrazo fuerte junto a beso sonoro en la mejilla en el que dejó los labios unos instantes sobre la piel, como ya era costumbre.- No creerías que ibas a librarte,¿ Eh?- Al hablar, le apretujó con cariño la mejilla.- Toca pedir un deseo.- Sin borrar la sonrisa, Rosie cerró los ojos y así lo hizo, mientras Carl apagaba el mechero y el resto aplaudía entre buenos deseos.
Por primera vez, a todo esto, el hombre de las quemaduras , Rahl, permaneció observando la escena en las sombras, allí donde la pálida luz de los fluorescentes no alcanzaba.
Por lo visto, nadie más podía ver, pero ella lo sabía, porque desde hacía un par de meses su presencia era una constante. El aire frío que envolvió la sala pese al calor sofocante de todo el día acabó por confirmarlo.
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