Caminaba en medio de un gran salón hacia una especie de enorme salón con un comedor de madera.

Había alguien sentado a la cabecera del comedor y sobre la mesa, toda clase de viandas, frutas y carnes a disposición de ambos. Caminó hasta acercarse al asiento contiguo de la cabecera principal, pero a pesar de estar tan cerca, no fue capaz de verle la cara a la persona que estaba ahí.

Solo podía ver sus manos, grandes y afables ofreciéndole el asiento, hablando con una voz que llegaba distorsionada a sus oídos.

Sonreía feliz. Era feliz. Pero no podía entender porqué no podía reconocer nada de lo que parecía tan familiar. No podía recordarlo.

Entonces vio su propio reflejo en una copa dorada, llevaba al cuello un collar con la forma de un dragón. Se llevó la mano al cuello para intentar tocarlo, despertando en el mismo instante en que sus dedos tocaron su piel desnuda.

—ah... fue un sueño... de nuevo... —Se quedó sentada en la cama, mirando a la nada en medio de la madrugada. Cada vez dichos sueños se volvían más constantes y no podía descifrar su significado.
Caminaba en medio de un gran salón hacia una especie de enorme salón con un comedor de madera. Había alguien sentado a la cabecera del comedor y sobre la mesa, toda clase de viandas, frutas y carnes a disposición de ambos. Caminó hasta acercarse al asiento contiguo de la cabecera principal, pero a pesar de estar tan cerca, no fue capaz de verle la cara a la persona que estaba ahí. Solo podía ver sus manos, grandes y afables ofreciéndole el asiento, hablando con una voz que llegaba distorsionada a sus oídos. Sonreía feliz. Era feliz. Pero no podía entender porqué no podía reconocer nada de lo que parecía tan familiar. No podía recordarlo. Entonces vio su propio reflejo en una copa dorada, llevaba al cuello un collar con la forma de un dragón. Se llevó la mano al cuello para intentar tocarlo, despertando en el mismo instante en que sus dedos tocaron su piel desnuda. —ah... fue un sueño... de nuevo... —Se quedó sentada en la cama, mirando a la nada en medio de la madrugada. Cada vez dichos sueños se volvían más constantes y no podía descifrar su significado.
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