Sin nada más que hacer, decidió perder algo de tiempo y probarse los disfraces que había preparado para la luna de miel, al menos encontraría el adecuado o eso esperaba, ya sabía la preferencia de su cervatillo.

¿Cuántos trajes de conejo podía tener? Más de los que pensó, sin duda.
Sin nada más que hacer, decidió perder algo de tiempo y probarse los disfraces que había preparado para la luna de miel, al menos encontraría el adecuado o eso esperaba, ya sabía la preferencia de su cervatillo. ¿Cuántos trajes de conejo podía tener? Más de los que pensó, sin duda.
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados