Ya se acostumbró a robarle ropa a su cervatillo para mantenerse tranquilo, ya no sabía ni cuantos sacos le terminó sacando del armario. Ni siquiera sabía que tuviera tantos.
Ya se acostumbró a robarle ropa a su cervatillo para mantenerse tranquilo, ya no sabía ni cuantos sacos le terminó sacando del armario. Ni siquiera sabía que tuviera tantos.
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