Sus manos, de forma natural, eran negras ante la corrupción sufrida hace miles de años y que lentamente se extendía a sus brazos, a su cuerpo... Sin embargo, el usar guantes era una necesidad imperiosa pues los brazos no estaban precisamente limpios.

Un nuevo golpe le llegó y, para un ser hundido en depresión, habían distintas maneras de llevarlo, la suya era el autolesionarse, desde hacía milenios.
Lo hacía a solas, en silencio, todo por seguir luciendo fuerte y con la cabeza en alto al salir de su rincón, en especial ahora, no podía permitirse flaquear.

Cuando su "rutina" acabó, limpió la sangre, escondió su arma celestial y volvió a colocarse los largos guantes negros. No había pasado nada a ojos de nadie.
Sus manos, de forma natural, eran negras ante la corrupción sufrida hace miles de años y que lentamente se extendía a sus brazos, a su cuerpo... Sin embargo, el usar guantes era una necesidad imperiosa pues los brazos no estaban precisamente limpios. Un nuevo golpe le llegó y, para un ser hundido en depresión, habían distintas maneras de llevarlo, la suya era el autolesionarse, desde hacía milenios. Lo hacía a solas, en silencio, todo por seguir luciendo fuerte y con la cabeza en alto al salir de su rincón, en especial ahora, no podía permitirse flaquear. Cuando su "rutina" acabó, limpió la sangre, escondió su arma celestial y volvió a colocarse los largos guantes negros. No había pasado nada a ojos de nadie.
Me entristece
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