Ahora era conejo y, para variar otra vez, enano.
Agitaba la nariz un poco, terminando por apoyarse en las patas traseras para poder acicalarse con calma al lamer sus patitas delanteras y pasarlas por su cabeza.
Ahora era conejo y, para variar otra vez, enano. Agitaba la nariz un poco, terminando por apoyarse en las patas traseras para poder acicalarse con calma al lamer sus patitas delanteras y pasarlas por su cabeza.
Me gusta
Me encocora
3
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados