Caminaba por el palacio, observando en los pasillos algunos cuadros de su familia anterior, de quien fuera su esposa y su hija poco más de siete años atrás.
Era extraño encontrarse con esas imágenes pues realmente desde que regresó a ese lugar, siquiera había dejado su alcoba o la sala principal, pero le traía recuerdos.
—Cuando se apaga el amor...
El corazón se queda en llamas.
Cuando se acaba, se acabó...
No hay refugio en las palabras.
Es una herida que no sana.
Acarició uno de los retratos, terminando por bajarlo y, con los demás, empezó a hacer lo mismo, descolgándolos de la pared.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé, como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Miró su propio dedo, con su nuevo anillo de compromiso, sonriendo mientras lo acariciaba un poco.
—Cuando te encuentra el amor...
Olvidas todo lo vivido~
Ya no te detiene el temor...
De pronto nada está perdido~
Aunque no tenga sentido.
Continuó recorriendo los pasillos, asegurándose de bajar cada imagen de Lilith de estos, aunque a veces miraba la sonrisa de ella, la sonrisa de ambos en esos momentos que parecían tan lejanos.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé, como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Tras recorrer prácticamente todo el palacio, había quitado cada una de las imágenes, llevándolas a la sala principal, dejándolas apiladas pues no sabía exactamente que hacer con ellas, tampoco le importaban más allá de ser recuerdos, terminando por tomar asiento y ver la cajita musical que le regaló su prometido, sonriendo mientras la sujetaba con cuidado, acariciando el costado con su nombre grabado.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Te esperé, pero alguien más llegó a mi vida~
https://www.youtube.com/watch?v=PTet6GOmQMw
Era extraño encontrarse con esas imágenes pues realmente desde que regresó a ese lugar, siquiera había dejado su alcoba o la sala principal, pero le traía recuerdos.
—Cuando se apaga el amor...
El corazón se queda en llamas.
Cuando se acaba, se acabó...
No hay refugio en las palabras.
Es una herida que no sana.
Acarició uno de los retratos, terminando por bajarlo y, con los demás, empezó a hacer lo mismo, descolgándolos de la pared.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé, como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Miró su propio dedo, con su nuevo anillo de compromiso, sonriendo mientras lo acariciaba un poco.
—Cuando te encuentra el amor...
Olvidas todo lo vivido~
Ya no te detiene el temor...
De pronto nada está perdido~
Aunque no tenga sentido.
Continuó recorriendo los pasillos, asegurándose de bajar cada imagen de Lilith de estos, aunque a veces miraba la sonrisa de ella, la sonrisa de ambos en esos momentos que parecían tan lejanos.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé, como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Tras recorrer prácticamente todo el palacio, había quitado cada una de las imágenes, llevándolas a la sala principal, dejándolas apiladas pues no sabía exactamente que hacer con ellas, tampoco le importaban más allá de ser recuerdos, terminando por tomar asiento y ver la cajita musical que le regaló su prometido, sonriendo mientras la sujetaba con cuidado, acariciando el costado con su nombre grabado.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Te esperé, pero alguien más llegó a mi vida~
https://www.youtube.com/watch?v=PTet6GOmQMw
Caminaba por el palacio, observando en los pasillos algunos cuadros de su familia anterior, de quien fuera su esposa y su hija poco más de siete años atrás.
Era extraño encontrarse con esas imágenes pues realmente desde que regresó a ese lugar, siquiera había dejado su alcoba o la sala principal, pero le traía recuerdos.
—Cuando se apaga el amor...
El corazón se queda en llamas.
Cuando se acaba, se acabó...
No hay refugio en las palabras.
Es una herida que no sana.
Acarició uno de los retratos, terminando por bajarlo y, con los demás, empezó a hacer lo mismo, descolgándolos de la pared.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé, como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Miró su propio dedo, con su nuevo anillo de compromiso, sonriendo mientras lo acariciaba un poco.
—Cuando te encuentra el amor...
Olvidas todo lo vivido~
Ya no te detiene el temor...
De pronto nada está perdido~
Aunque no tenga sentido.
Continuó recorriendo los pasillos, asegurándose de bajar cada imagen de Lilith de estos, aunque a veces miraba la sonrisa de ella, la sonrisa de ambos en esos momentos que parecían tan lejanos.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé, como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Tras recorrer prácticamente todo el palacio, había quitado cada una de las imágenes, llevándolas a la sala principal, dejándolas apiladas pues no sabía exactamente que hacer con ellas, tampoco le importaban más allá de ser recuerdos, terminando por tomar asiento y ver la cajita musical que le regaló su prometido, sonriendo mientras la sujetaba con cuidado, acariciando el costado con su nombre grabado.
—Te esperé, llegué a sentir que me moría...
Te esperé como la luna espera el día...
Lo intenté, pero continuó la vida...
Te esperé, pero el tiempo cerró la herida...
Te esperé, pero alguien más llegó a mi vida~
https://www.youtube.com/watch?v=PTet6GOmQMw