Está a nada de suicidarse con un arma celestial por el estrés. Maldecía al alma necia de aquella mujer, pero más maldecía a Adán por hacerle odiar tanto la vida como para arrebatarle a su amado a la vez.
—Maldita sea...
Golpeó con fuerza el escritorio por la impotencia, terminando por hundir el rostro entre los brazos y despeinar sus cabellos con las manos.
—Podría conseguir barro suficiente para un ejército y los cuerpos, pero conseguir que ella ceda... Mierda... Dos putos días... ¿Cómo carajo voy a convencerla con tan poco tiempo?
—Maldita sea...
Golpeó con fuerza el escritorio por la impotencia, terminando por hundir el rostro entre los brazos y despeinar sus cabellos con las manos.
—Podría conseguir barro suficiente para un ejército y los cuerpos, pero conseguir que ella ceda... Mierda... Dos putos días... ¿Cómo carajo voy a convencerla con tan poco tiempo?
Está a nada de suicidarse con un arma celestial por el estrés. Maldecía al alma necia de aquella mujer, pero más maldecía a Adán por hacerle odiar tanto la vida como para arrebatarle a su amado a la vez.
—Maldita sea...
Golpeó con fuerza el escritorio por la impotencia, terminando por hundir el rostro entre los brazos y despeinar sus cabellos con las manos.
—Podría conseguir barro suficiente para un ejército y los cuerpos, pero conseguir que ella ceda... Mierda... Dos putos días... ¿Cómo carajo voy a convencerla con tan poco tiempo?
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