- La verdad, ahora que lo dices... sí que es raro. Lleva bastante tiempo sin aparecer por la facultad. Hace una semana que quise que me resolviera unas dudas y me dijeron que ni estaba ni se le esperaba a lo largo de la mañana. Le envié un correo y fue... escueto, diría yo.- Maelle toma la lata de refresco y la apura para a continuación, aplastarla y tirarla en la papelera que tenían al lado.

 

- Ya... ni siquiera ha respondido a las llamadas que le han hecho mis padres. Estamos preocupados, aunque bueno, supongo que todos necesitamos también nuestro espacio. Aparte, no creo que toda su vida se base en ser un académico, un autor y que viva por y para la academia. Tendrá asuntos personales, viajes, placeres... familia... - para Ninet, aquella última palabra se le hizo extraña en sus labios.

 

Ambas se miraron con cierta duda, dejando que el eco de aquella voz ahora pensativa resonara en sus oídos. Familia, un concepto que para ellas era tan cotidiano como normal y sin embargo, por más que quisieran recordar, en su mente no se dibujaba algo parecido a un recuerdo que Erik pudiera tener de un ser querido. No había fotos en su despacho, nunca había hablado de ello y hasta su ausencia, siempre se había mostrado completamente disponible, casi ocioso, a cualquier acontecimiento, sobretodo aquellos en los que Ninet estaba relacionada. No olvidaba el tanatorio, como él acudió raudo y veloz ante aquella llamada desesperada.

 

- Bueno, en cualquiera de los casos, creo que tenemos asuntos más apremiantes que se nos vienen encima. En nada tenemos los finales y no sé tu qué tal los llevas, pero diría que siempre se puede hacer un poco más. Ya sabes como son algunos de nuestros profesores, que la excelencia no existe y bla, bla, bla... pero quieren aquello que más se le parezca a ella. No lo soporto... encima con esa prepotencia, con esa chulería... me exasperan...- Maelle se deja caer sobre sus brazos cruzados encima de la mesa, dejando escapar un suspiro mientras pone los ojos en blanco. - Como te envidio... parece que a ti no te afecta...- su voz queda algo enmudecida.

 

Ninet sonríe ligeramente y acaricia la cabeza de su amiga a modo de consuelo. Sabe por lo que está pasando y que a ella le llegarán en un futuro esas mismas asignaturas, sin embargo, quizá por su padre o por el propio Erik, se sentía confiada y preparada para afrontar los finales con garantías.

 

- Vamos, vamos, no te pongas así, que no es para tanto. Tú has pasado más exámenes que yo y en menos de un suspiro, estaremos celebrando tu graduación. Te queda nada para acabar y ambas sabemos que esa cabecita que tienes es un privilegio, así que... te estás quejando de vicio, mujer.

 

Maelle levanta la vista, haciendo una mueca dramática. Recobra la compostura y cierra el libro.

 

- Mira, ¿sabes qué te digo? Que me he cansado ya de estudiar y repasar por hoy, no me entra nada más en esa “cabecita” como dices tu, así que, más vale guardar las cosas y salir a tomar el aire, o un café o una cerveza. No te digo algo más fuerte porque me parece que aún es demasiado temprano como para ello, pero... una cogorza estudiantil...-

 

- No me seas, ¿eh? Que te conozco. Anda, vale, tienes razón, creo que por hoy no vamos a sacar nada más en claro...- recogen ambas sus cosas. - pero salimos a tomar un café... nada más. Luego me lías y al final nos acaban dando las tantas en garitos de mala muerte y luego cuando llego a casa, me toca bronca.

 

- Es verdad, se me olvidaba... la hija perfecta no puede divertirse ni un poquito, porque si no, en lugar de un nueve y medio saca un nueve coma cuatro y le baja la media una centésima. El drama mundial, la hecatombe, una catástrofe bíblica, las trompetas de Jerichó, el apoca...-

 

- Lo he pillado, lo he pillado, tranquila. Anda, cierra esa boquita que tanto te gusta abrir y vamos, que ya veo que estas paredes te están licuando lo poco que te queda de materia gris.

 

- ¿Disculpa? ¿no has sido testigo de primera mano de mi maravillosa capacidad para utilizar sinónimos acerca de tu espléndida reputación para con tu familia? Si me apuras tengo más.

 

- No, no hace falta, créeme, usa ese léxico privilegiado para pedirte algo que te ayude a despejar la mente. Por cierto, ¿algún lugar en concreto que te apetezca? No me lleves a una de esas franquicias que tanto odio, donde te ponen el café aguado, manchado con leches de cosas que no son mamíferos y te lo cobran a precio de oro...

 

- Mujer, ahí se va cuando quieres hacerte la foto para redes sociales, y lo que necesitamos tu y yo, es olvidar las penas. Te prometo empezar con un café... pero luego, no me hago responsable de lo que pueda pasar.

 

- No va a pasar nada...

 

- Oh, vamos, no seas una agua fiestas. Hay que estar abierta a todo. Mujer, estás en la facultad, abre tu mente y permite que tu buena amiga te haga descubrir los placeres que se ocultan a tu conocimiento...

 

Aquellas últimas palabras hicieron que por un segundo, su mente se fuera a la noche del teatro. Aquello que notó, aquellas sensaciones, volvieron a asomar en sus pensamientos y en sus mejillas. Ninet carraspeó para aclararse la garganta, como si se hubiera atragantado con su propia saliva.

 

Maelle, ajena a ese chiste involuntario, se rió ante aquello y ambas, salieron de la facultad.