Viktor no conservaba recuerdos de otra familia, ni sentía la más mínima necesidad de buscarlos. Había comprendido hacía siglos que su parentesco no era algo biológico o azaroso como el de los humanos, sino una construcción de acero: una unión forjada por la elección, la lealtad inquebrantable y la permanencia a través de las eras. El Clan no era simplemente un grupo al que pertenecía; era, en esencia, lo que él era.
En el silencio sepulcral del gran salón, sus ojos recorrieron la disposición familiar, fijando la mirada en cada figura según la posición que ocupaban en ese cuadro perfecto de poder.
A su izquierda, se alzaba Isolde Brașov, su madre. Era la encarnación de la elegancia calculada, una estratega silenciosa cuyos hilos invisibles se extendían por todas sus tierras. Viktor sabía bien que nada ocurría en Valaquia sin que ella lo hubiera previsto o permitido de antemano.
A su lado, sintiendo el calor familiar de su presencia, se encontraba Elara Brașov, su hermana mayor. Ella representaba el fuego bajo el hielo: una lealtad absoluta contenida en un temperamento indomable. Si Viktor se consideraba a sí mismo como la contención y el método, Elara era el impulso perfectamente dirigido, la hoja afilada lista para segar cualquier amenaza.
Frente a ellos, ocupando el centro de su campo visual, la joven Anastasia Brașov observaba la escena con una quietud engañosa. Viktor no se dejaba engañar por su aparente fragilidad; sabía que su hermana pequeña era mucho más observadora de lo que aparentaba, procesando cada detalle desde las sombras.
Y finalmente, situado detrás de todos ellos, guardando sus espaldas y sosteniendo el peso colosal de su apellido, se erguía Aurelian Brașov. El patriarca, el arquitecto del orden y el hombre que le había enseñado la lección más valiosa de su vida: que el verdadero poder no se exhibe de forma vulgar, sino que se ejerce con la precisión de un cirujano.
No compartían un origen de carne y hueso, pero compartían un propósito que trascendía la muerte. Viktor no recordaba otra cuna que no fueran los muros de aquel castillo, ni reconocía otro apellido que no fuera el que ahora portaba con orgullo. Eran una unidad indivisible, un engranaje perfecto de sombras que no necesitaba de lazos humanos para dominar el mundo que les rodeaba.
✦ EL CLAN MAFIOSO VAMPÍRICO BRAȘOV✦