𝐕𝐞𝐫𝐬𝐢𝐜𝐮𝐥𝐮𝐬 Ⅰ ─────── Hɪsᴛᴏʀɪᴀ

Sathôna, Zitrelya, Vanafsheh ... Ha poseído cientos de identidades a lo largos de los años. Pero ella es una de las pocas acólitas que quedan del aquelarre de Il-Davaak, una antiquísima secta matriarcal que por milenios ha rendido culto al “Vacío” con el afán de extraer su energía para enfocarla en la práctica de sus sacramentos y en la perfección del arte del combate. 

Oriunda de Châlons-sur-Marne (conocido ahora como Châlons-en-Champagne) al noreste de Francia en la región de Grand Est, fue hija de un hábil y elocuente mercader persa que, en uno de sus tantos viajes, cayó rendido ante los encantos de una aguerrida mujer francesa, con quien contrajo nupcias a los tres meses de conocer. De este lazo surgió por igual un varón, su hermano Thiébaut-Lohier, mayor que ella por tres años.

Los primeros veinte años de vida de Sathôna fueron relativamente normales para su época. Su padre dejó los largos viajes por la Ruta de la Seda para desempeñar un cargo administrativo en la abadía de Toussaints, mientras que su madre, devota religiosa, prestó servicios en la catedral de San Esteban. Desde temprana edad, tanto Thiébaut como Sathôna, demostraron aptitudes y entusiasmo por el combate, enlistándose el primero a la guardia real del rey Louis VII, mientras que la última encontró una fascinación por las artes -específicamente la pintura- que rivalizaba con su adoración por la espada.

No fue hasta la víspera de su vigésimo invierno que las cosas cambiaron abruptamente. En una noche particularmente oscura de enero, la comuna donde vivía con su familia fue súbitamente asediada por el aquelarre de Il-Davaak con afán de reabastecer sus filas luego de sufrir un enorme número de pérdidas tras involucrarse en la Segunda Cruzada para desafiar a la corona inglesa y sus paladines.

Indoctrinada en contra de su voluntad y arrebatada de un hogar al que jamás podría regresar, fue sometida a un brutal entrenamiento en cuerpo y espíritu, y que incluso llegó a ponerle en contra de a quienes llegó a considerar sus hermanas. Desde un principio, su carencia de potencial mágico fue notoria, pero sus aptitudes físicas, su fuerza de voluntad, y su capacidad para la violencia le mantuvieron en la misma línea que el resto al sobrevivir innumerables pruebas y rituales.

Con el alma ahora corroída por el resentimiento y el deseo de venganza, planeo asestar un golpe directo al corazón de la jerarquía, buscando asesinar a la Alta Madre Xivalra, solo para darse cuenta de que esta no era un ser vivo, si no la encarnación corpórea de una manifestación del Vacío que en represalia le maldijo con un castigo atemporal; su propio bucle existencial. Condenada a vagar por los pasillos del tiempo y de múltiples líneas de realidad, ahora debe encontrar el punto de inflexión cuántica que le permitirá escapar . . .

 

𝐕𝐞𝐫𝐬𝐢𝐜𝐮𝐥𝐮𝐬 Ⅱ ─────── Pᴇʀsᴏɴᴀʟɪ́ᴛᴀs

Es una mujer sin escrúpulos o consciencia discernible. Puede ser absolutamente encantadora y elocuente, así como también puede ser repulsivamente brutal y cruel. Posee un gusto exquisito en todos los aspectos de lo que llama una “vida deliciosa”; desde el arte y la moda, el buen comer y beber, hasta las armas y técnicas de combate que emplea. Disfruta particularmente de la violencia desmedida y el sexo. Se considera a sí misma bisexual, más posee una notoria inclinación por las mujeres, así como los hombres intelectuales.

El paso de las centurias ha ido diluyendo constantemente las emociones que asocia con sus recuerdos, pero verse forzada a tener que repetir el mismo ciclo sin importar si solo vive cincuenta o más de mil años por turno, ha grabado a hierro vivo en su psique cada detalle, cada vertiente, y cada consecuencia.

Entumecida, y con una moral sumamente ambigua, busca empujar de forma constante sus límites para intentar rememorar lo que era sentir alguna vez, y encontrar respuestas al por qué de su martirio. Es infinitamente rara la vez en que en realidad se permite volver a sentir. Y cuando lo hace, usualmente, en lo que desemboca es en un fervor ciego por quien sea objeto de su afecto y una voluntad irrefrenable para sobrepasar la adversidad, o en un caos incontenible y la completa degeneración de sus impulsos más bajos.



𝐕𝐞𝐫𝐬𝐢𝐜𝐮𝐥𝐮𝐬 ─────── Dᴇxᴛᴇʀɪᴛᴀᴛᴇs ᴇᴛ Pʜʏsɪᴄᴜs

Habiendo heredado la complexión de su padre y la belleza de su madre, Sathôna es una mujer preciosa y a la vez imponente, rebasando el metro y noventa en altura, de tez tostada y cabello negro y alborotado como las plumas de los cuervos. Posee un físico peculiar y lleno de contrastes, con busto voluptuoso, caderas femeninas y amplias, así como brazos, espalda y piernas notoriamente musculados y vasculares, trabajados a lo largo de su juventud. Sus ojos son negros como la obsidiana, pero dependiendo de la situación, estos pueden tomar un color ámbar/dorado.

Tras ser indoctrinada por el aquelarre, se volvió una experta combatiente, y ser expuesta a la energía del Vacío y la maldición que le atormenta le han otorgado una fuerza, durabilidad y estamina, así como reflejos e inteligencia, que no solo van más allá de lo humanamente posible, si no que rivalizan o sobrepasan la capacidad de algunos otros seres sobrenaturales. Aún así, retiene su naturaleza humana en el fondo, y no se le puede considerar un ser demoníaco a pesar del vínculo que mantiene con Marchosias.



𝐕𝐞𝐫𝐬𝐢𝐜𝐮𝐥𝐮𝐬 Ⅳ ─────── Sᴀᴄʀᴀᴍᴇɴᴛᴀ

« Danza Evanescente » – Una de las habilidades básicas del aquelarre, la primera en inculcarse a todas sus acólitas. Tras años de entrenamiento, se vuelven capaces de manipular su estructura corporal permitiéndoles deformarla y manifestarla de diferentes formas, volviéndola tan sólida como el acero o fluida como agua o humo. Sathôna no es invulnerable en este estado, y el uso prolongado (horas, días) pone un estrés elevado en la biología del cuerpo.

« Meditación de Combate » – Otro de los pilares fundamentales en las enseñanzas de las matronas de Il-Davaak. Se erige una base sólida de combate cuerpo a cuerpo y armado extraída y destilada tras cientos de años de estudio de distintas artes marciales y estilos de lucha, tanto antiguos como modernos, y adecuada a las capacidades de cada acólita. El conocimiento y la voluntad para la violencia se engrana al alma de cada una mediante el ritual de las voces del Mar Negro, y finalmente se pone a prueba forzándolas a combatir Hermana contra Hermana para comprobar su capacidad de concentración por encima de sus emociones.

« Premonición / Ruptura de Secuencia » – Una habilidad única dentro del aquelarre que no suele dominarse hasta una avanzada edad. Sathôna logró manifestarla en uno de sus momentos más difíciles, siendo una de las pocas cualidades mágicas que pudo sostener al principio e ir desarrollando. La premonición le otorga la capacidad de ver o sentir el futuro en el rango de apenas unos instantes.  

« Nigromancia Clásica » – Al extraer energía negra del Vacío, es capaz de reanimar hordas de no-muertos para que estos hagan su voluntad con obediencia absoluta, pero también con las respectivas limitaciones que esto conlleva. El estado con el que el cadáver ha sido reanimado es el que mantendrá -por ejemplo, si este perdió las piernas antes de morir, deberá arrastrarse- y no tendrá recolección alguna de su vida ni sus recuerdos al ser tan solo un cascarón vacío potenciado por magia. No puede reanimar seres que hayan pasado más de 48 horas muertos, o que hayan perdido ya sea la cabeza o el corazón.

« Danse Macabre » – Una forma avanzada de nigromancia que hace uso del control del tiempo en reversa. La biología del cadáver entra en un estado de transdiferenciación, forzando una acelerada metaplasia en las células al verse alimentadas por la energía recuperada a través de la inversión del tiempo. Esto permite que el cadáver regrese a su forma original, sin señales de descomposición, trayendo incluso de vuelta extremidades perdidas y manteniendo la mente del sujeto intacta. 

Al ser un proceso exhaustivo, Sathôna solo puede devolver a la vida a una cantidad limitada de cadáveres, y este número a su vez se verá afectado por las capacidades de los sujetos en cuestión (entre más habilidades y más afines sean a la magia, más limitado es el número de muertos que puede traer a la vida). Si un ser devuelto a la vida de esta manera quiere prolongar su existencia artificial, debe beber la sangre de otros seres vivos y aumentar su deuda kármica. De lo contrario, volvera a descomponerse y morir dentro de 48 horas.

« Vinculación (Múltiple) » - Sathôna posee un contrato de mutuo beneficio con Marchosias, gran marqués del Infierno. Esto le otorga el favor de invocarle en momentos de desesperación, ya sea como un ente aparte o como un potenciador de sus habilidades. A su vez, le permite establecer contratos por sí misma y prestar su fuerza a otros seres, pudiendo mantener un máximo de tres contratos a la vez.

Establecer un contrato con Sathôna tiene un coste sumamente elevado en proporción a la fuerza otorgada. Conforme más se prolongue el contrato o más se demande de este, el cuerpo del usuario comenzara a degradarse rápidamente y las células muertas formaran un cáncer sapiente que no solo se alimentará de sus órganos, si no también de su psique y karma.

No puede establecer contratos con robots o autómatas, espíritus, ni seres que no se encuentran sujetos a las leyes ordinarias del tiempo.  

« Maldición de Saturno » – La maldición imbuida por Xivalra le otorga una forma cruda de inmortalidad. Su cuerpo dejó de envejecer en lo absoluto a los treinta años, pero esto no le vuelve invulnerable al daño o la muerte. En el caso de la última, Sathôna volverá a la vida tras un doloroso proceso de reencarnación que le arrojará a una línea temporal distinta o inclusive una dimensión completamente diferente. Esto, hasta que logre romper la maldición, y con ello, ese bucle personal.


𝐕𝐞𝐫𝐬𝐢𝐜𝐮𝐥𝐮𝐬─────── Rᴇɢᴜʟᴀᴇ

A considerar:
 

• Si agregas y no tienes ni la decencia de saludar, te vas. No hay excepciones, ni segundas oportunidades.

• Si yo tengo una idea que quiera llevar contigo, yo misma me voy a acercar a proponértela, desarrollarla y elaborar el inicio. Espero lo mismo. Ni se te ocurra intentar forzarme a empezar si tú me agregas.

• No me cierro a ningún tipo de rol, todo lo contrario, pero espero, aunque sea trama y química de por medio, y eso no va a darse a los 5~10 turnos. Si quieres plantear el SR como meta desde un inicio, podemos negociarlo, pero esto no es garantía de que vaya a pasar o yo vaya a acceder. Pedirlo de buenas a primeras o ser un cerdo vulgar hará que solo me burle de ti. 

• Si intentas forzar a mi personaje a algo, ten por seguro que Sathôna le va a meter un brazo por el culo al tuyo para hacerlo hablar como un títere para que se disculpe antes de bloquearte.

• Por la naturaleza del personaje, es más que probable que se susciten situaciones sumamente crudas o aberrantes. Mis descripciones son gráficas y explícitas, pero nunca vulgares. Tenlo en consideración.

• Nada de personajes O.P. / Mary-Gary Stu / Sigma. Da igual si tu trasfondo es que te culiaste a Cthulhu en la primera cita. Sathôna tiene sus fortalezas y debilidades, así como un espectro realista de emociones, como todo personaje que no es de cartón o unidimensional debería de.

• Me gusta escribir largo y tendido, desde varios párrafos hasta biblias. Si no es tu estilo, no te arrimes.

• No soy exigente en cuestión de ortografía, pero sí en la claridad, consistencia y cohesión de la redacción.

• Admito que es un pet peeve; los diálogos. No importa si escribes precioso, si tus diálogos no tienen coherencia con lo que se supone es o intentas proyectar con tu personaje o pareces un mal doblaje, te lo haré saber. No habrá segundo aviso.

• Sobra decir, pero no pidas llevar la interacción más allá de la plataforma. No quiero saber quién eres por más que sientas que eres la excepción, o la persona más interesante / atractiva del mundo. Llevarnos bien hablando off-rol tampoco es un pase de entrada.