HISTORIA
Prologo: "Mí maldición"
Aveces, nuestras decisiones suelen afectar a otros sin que lo notemos, y cuando queremos arrepentirnos es demasiado tarde.
Eso fue lo que sucedió cuando mí madre tomo la decisión de amar a un demonio, esas criaturas solo adoran vernos sufrir..
Mí madre nació en un pueblo sin leyes donde demostrar debilidad es un error que te lleva a la muerte. Ella era un caso especial entre todos los habitantes, ¿Porque digo esto? Pues ella le robaba a las personas ricas y egoístas para luego donar lo robado a un horfanato.
Su manera de pensar y hacer las cosas era algo que muchos admiraban, apesar de ser una criminal, mí madre siempre demostro ser buena con quienes lo necesitaban.
Incluso el día que la atraparon y como castigo le sacaron un ojo, ella no demostraba estar enojada.. siempre decía que la gente buena existe en alguna parte y que solo hay que encontrarlos.
Con el paso de los años ella conoció a un muchacho con el cual tenian mucho en común, entre ambos hubo química y decidieron formar una pareja.. eso fue lo que me trajo a este mundo.
Luego de mí nacimiento, mí madre jamás volvió a saber nada sobre el, era como si jamás hubiese existido.
¿Porque razón se alejo? Nunca lo supimos pero decidimos olvidarlo y seguir con nuestras vidas, una vez que mí madre alcanzó la edad adulta yo apenas era un niño de 8 años y me sentía afortunado de tener todo ese cariño que ella brindaba, el nombre de mí madre era Himiko.

Himiko: tu no tienes remedio cielo, mira como te dejaron la carita.. ¿Te volviste a meter en problemas?
Ellos se lo buscaron por hablar mal de ti, creyeron que iba a quedarme quieto
Himiko: pero que adorable es mí pequeño guardián pero ya enserio, no vuelvas a pelear con los demás, no me gusta ver como llegas lastimado
ese día había llegado a la casa con moretones y algo de sangre.. si algo herede de ella es su mal carácter
luego de una ducha ella trato mis heridas, siempre se preocupaba por mí antes que por ella misma, aún recuerdo que cuando alguien más grande que yo me molestaba, ella llegaba a darle una paliza sin igual.
Cuando cumplí 12 años decidí buscar un trabajo para darle una mano a mí madre con los gastos, apesar de mí corta edad recibí mí primer empleo en una pastelería.. no era muy bueno cocinando así que me pusieron a cargo de decorar las cosas. El pago era bastante bueno y por fin senti esperanza en que saldríamos adelante
Pero un día me quedé trabajando hasta tarde y cuando por fin regrese a casa..

Me quedé paralizado al ver como mí hogar se caia a pedazos envuelto en llamas.. encontré a mí madre en la parte de atrás sentada bajo un árbol, tenía varias heridas profundas en el cuerpo dejando más que obvio su destino, solo pude acercarme a ella para mantenerme a su lado durante sus últimos momentos
Himiko: hola bobito, te estaba esperando..
tuve que quedarme hasta tarde en la pastelería.. no tenía ningun modo de avisar que llegaría tarde a casa..
Himiko: no te preocupes por eso, me alegra que almenos estés bien.. tus ojos están llenos de lágrimas.. ¿Pasa algo..?
¿No es obvio..? Estás perdiendo mucha sangre mamá.. nisiquiera se cómo ayudarte.. ¿Porque soy tan inútil..?
Himiko: no eres ningún inútil.. nada de esto es tu culpa ya que cualquier adulto en tu lugar tampoco podria ayudar.. pero almenos.. tu estás aquí a mí lado y eso me hace feliz.. porque moriré sabiendo que pude despedirme de mí querido hijo, prométeme una cosa..
Por supuesto.. cumpliré lo que me pidas, ¿De que se trata..?
Himiko: no guardes rencor hacia otros.. no los odies.. no tomes venganza.. quiero que sigas tu vida y seas feliz.. consigue amigos.. encontrarás personas a las que les caigas bien.. eres un buen muchacho después de todo.. por favor drogo.. vive..
al día siguiente prepare una tumba en su lugar favorito y le permiti descansar ahi luego de terminar su funeral.. ¿Saben que es lo peor de todo? Nisiquiera le hice caso, empecé un entrenamiento para dominar mí poder como demonio y a los 16 años destruí el pueblo donde solíamos vivir
quería arrebatarles a todos su felicidad como si me la debieran.. pero existía una persona a la que odiaba más que a cualquier otra, se trataba de mí padre.
a los 18 años encontré el altar de invocación donde le ofrecían sacrificios a mí padre.. para mí sorpresa nisiquiera tuve que llamarlo porque el estaba ahi esperándome

era un demonio de alto rango llamado Moongard.. cuando mí madre lo conoció tenía la apariencia de un humano normal pero ahora que yo lo tenía de frente su tamaño era de 5 metros de altura