-Es bien sabido que los angeles y arcangeles eran excelentes guerreros, pero no llegaron a ser eso de nacimiento, fueron entrenados en la academia.
En los inicios del mundo incluso mucho antes de los humanos existieran, se formó la academia para formar a los mejores.
Ahí ingresaron tres integrantes que dejaron una vara muy alta, no solo en el condominio, si no en técnica de combate.
Está historia es de ellos como se conocieron y que ocurrió después.
Cuando la academia se instaló e ingresaron los primeros “querubines” por así decirlo, la mayoría tenía el cabello rubio o de cabello oscuro y ojos que tornaban entre verdes, ámbar y azules.
Pero había una que destacaba, su cabello no era rubio era color blanco, y sus ojos eran un azul casi plateado.
Los otros querubines o se alejaban de ella por el tono de su cabello o la ignoraban completamente.
Para nuestra protagonista era mejor así, hasta que llegó a la academia un querubín nuevo de cabello castaño y ojos azules, que era muy aplicado.
Nuestra protagonista se sentaba al final de la sala lejos de la clase cuando presentaron al nuevo alumno, ella estaba mirando la ventana.
Escucho el nombre del nuevo integrante de su clase, Nathaniel Von Schwarz.
El nuevo integrante se detuvo delante de ella, quien al sentir su presencia desvío su mirada encontrándose con unos ojos azules.
Se miraron por unos segundos que parecían horas, y luego Nathaniel se sentó al lado de ella, Azrael volvió su mirada a la ventana, pensando “ genial si ya la consideraban extraña ahora sería aún peor”.
Nathan: Es mejor que nos llevemos bien, por qué esto es el comienzo…
-Dijo El castaño, la peliblanca desvío su mirada a su nuevo compañero mirándolo, pensando “ no si yo puedo cambiarlo”. Una sonrisa se formó en el rostro de Nathan y miró a la peliblanca, quien abrió los ojos pensando “ escuchas lo que pienso?! Cómo es…”-
Nathan: posible.. por qué me dieron una tarea igual de importante que la tuya Az.
-El pequeño volvió su mirada a la lectura y lo que decía la profesora.
La peliblanca suspiro pesadamente.-
Los años pasaron, y a pesar que la convivencia entre Azrael y Nathaniel no era muy buena, luego se parecían llevarse muy bien.
Ambos eran muy callados, estudiaban en la biblioteca, Nathan al contrario de Azrael hacia los ejercicios solicitados, Azrael se los saltaba escondiéndose en la biblioteca.
Eso provocaba que la castigarán los fines de semana con entrenamientos más duros.
La academia tenía los dormitorios en el mismo lugar, así que cuando el entrenamiento de nuestra protagonista terminaba, ya todos estaban durmiendo.
Ella casi siempre entraba por la ventana de su habitación para no despertar a nadie, pero Nathan siempre escucho los pasos de ella y le dejaba un bocadillo para que comiera.
Pasaron los años rápidamente, y nuestra protagonista creció teniendo ya unos 16 años, humanos, su cabello ya no era una melena ya era más larga.
Nathaniel también había crecido, y era muy popular pero nadie se le acercaba por qué tenía una mirada fría y no hablaba mucho.
El entrenador anuncio ese día que había llegado un nuevo integrante, se escuchó pasos firmes y una aura muy fuerte en el lugar , un joven de un metro noventa de alto en ese momento camino con un semblante serio y ojos carmín que destacaba con su cabello azabache, las féminas que estaban ahí les llamó la atención, excepto una Azrael, quien estaba eligiendo su caja de leche en la mesa de colación.
El joven se paró detrás de la peliblanca con las manos en sus bolsillos mirándola y una frase con una voz ronca resonó en el lugar “ te encontré”...
La concentración de la albina fue interrumpida al escuchar aquella voz grave, girando su rostro al notar una sombra que la cubría.
Su expresión no cambió, los ojos azul de Azrael se reflejaban en los carmín del nuevo integrante y la mujer murmuró en una voz muy baja, “Santiago…”
Una sonrisa se formó en los labios del joven quien casi sin permiso estiró su brazo y tomó la caja de leche que la albina tenía entre sus manos.-
Santiago: Veo que has estado bien Limoncito..
-Tomó el popote y lo colocó en la caja de leche para beber mientras miraba a la albina. Luego la mirada de Santiago se desvío hacia Nathan que venía con unos libros, Nathan se detuvo mirando al nuevo integrante.
La atmósfera parecía eléctrica como si dos enemigos se hubieran encontrado, Nathan alzó una ceja como si estuviera una conversación mental con Santiago, quien solo sonreía.
Azrael, cerró los ojos suspirando pesadamente, las féminas empezaron a murmurar entre ellas y la albina escuchó sus comentarios.
Profesor: Azrael parece que conoces a Santiago, eso es bueno. Entonces te lo dejo a cargo.
La albina suspiro, pensando “éste será un largo año”.
Y así fue, cuando asignaron a Santiago en el puesto decidió sentarse detrás de la albina, algo que no le gustó mucho.
Nathan y Santi no se llevaban mal pero tampoco bien, cuando había entrenamiento de combate ambos eran muy buenos y fuertes.
Azrael aprovechaba de que todos veían a ambos para ir a la azotea a dormir o leer algo, hasta que el entrenador la encontraba y debía pagar por saltarse la clase.
Ya era de madrugada, y nuestra protagonista aún seguía entrenando, Santiago ya se había cabreado cuando fue detenido por Nathaniel quien lo guía a un lugar detrás de la academia.
Santiago: Habla, por qué me trajiste acá.. si no es nada importante iré a buscar al limoncito.
Nathaniel: Si haces eso será peor, a Az no le gusta entrenar no porque no quiera, si no por qué no lo ve necesario.
Santiago: Y cuál es tu plan cuatro ojos.. ¿quieres ayudarla?
Nathaniel: Exacto.
-Santiago quedó pensativo un momento y luego miró a Nathan-
Santiago: No sé cuál es tu plan, pero si limoncito está involucrada me uno.
-Ambos se dieron la mano en una alianza , lo que daría el inicio de la tríada más peligrosa y temida de la academia.
Al inicio del día, Azrael estaba durmiendo con algunas vendas en su mano derecha y un parche en su mejilla izquierda, cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe, las pestañas de la albina se abrieron al mismo tiempo que la puerta y se levantó mirando quien entraba.
La figura de Santiago con las manos en los bolsillos entro, mientras Nathaniel entraba con una canasta de comida, irrumpiendo en su habitación como si fueran un día común de picnic.
Azrael: ¿Qué hacen aquí?..
Santiago: Vinimos a buscarte limoncito, de ahora en adelante entrenaremos juntos.
Nathaniel: Pero primero debes comer algo.
-Santiago se sentó en la silla de lo que era el escritorio de la albina, mientras la joven se movió de la cama mirándolos seriamente y Nathaniel se metió en la pequeña cocina que tenía la joven-
Azrael:¿ No tienen algo mejor que hacer?
-Santiago se rio levantándose tomando la toalla de la albina colocándosela en el hombro de la albina y alzandola para dejarla dentro del baño cerrando la puerta para volver a sentarse en la silla-
Santiago: No le pongas crema a mi fruta..
-Nathan lo miró de reojo con molestia y Santi mantuvo la mirada-
Quieres pelear niño bonito.
Nathaniel: céntrate en lo que conversamos..
-Le murmuró volviendo a hacer los sandwiches. Mientras la albina se estaba bañando obligadamente, salió luego de terminar de bañarse, los moretones que tenía en su cuerpo ya estaban desapareciendo, solo quedaba la herida nueva de su mano y de su mejilla, pasó a su vestidor que estaba al lado del baño y se vistió y se amarro el cabello y se cambió las venda de la mano-
Azrael: Bien estoy lista, por dónde comienza…
-Nathan ya había hecho los sandwiches y le entregó uno a Santi y le metió uno en la boca a Azrael -
Nathaniel: Te dije primero comes después vamos a entrenar..
-Los tres estaban desayunando tranquilamente, Azrael miró a los dos y no pensó que los vería comiendo junto el primer semestre, no se podían ver y sus miradas solo salían rayos asesinos que mataban al que se cruzaba. La albina sonrió, haciendo que ambos miran Azrael-
Luego de ese desayuno, se fueron a una sala de entrenamiento.
Nathaniel: bien, en primer lugar Azrael debemos saber cuál es tu habilidad, que puedes controlar.
Azrael: ¿Ustedes ya saben que pueden controlar?
Santiago: Claro limoncito, puedo controlar el fuego.
-Azrael miro a Nathaniel quien la miró suspirando-
Nathaniel: puedo controlar la oscuridad y las sombras.
-La protagonista suspiro, y comenzó horas y horas que más que entrenamiento físico era mental. Concentración, visualización, materialización.
Así fueron semanas que se volvieron en meses, y para el tercer mes..-
Nathaniel: ahora debes aplicar lo que aprendiste, concentra tu aura alrededor de ti y expandela.
-La albina cerró los ojos respiro lentamente y el viento comenzó a moverse a su alrededor alrededor de la mujer cambió como si no fuera el mismo lugar, Santiago y Nathaniel se miraron y luego vieron a Azrael, ella abrió los ojos y en sus manos específicamente en la palma de cada mano tenía dos sellos diferentes, luces comenzaron a flotar alrededor.
Ambos jóvenes no sabían que eran aún así preferían no tocarlas, la frente de la joven se iluminó abriéndose un tercer ojo, Azrael comenzó a ver escenarios como una película en velocidad rápida afirmandose la cabeza. Se agachó y aquel tercer ojo se cerró, sintiendo un dolor de cabeza horrible.
Su energía se concentró en ella, en eso se escuchó voces de tres personas.
Nathan miró hacia la puerta y efectivamente, era el hermano de la albina y dos de sus compañeros.-
Nathan: Santiago es mejor que nos vayamos, Raziel viene..
-Murmuro el castaño mirando al azabache, Santiago miro a la puerta viendo entrar a Raziel sonriendo-
Raziel: vaya así que aquí está la inútil de mi hermana.. la que no tiene ni un poco de habilidad.
-Los tres participantes que entraron en la escena se rieron, Santiago avanzó hacia Raziel y un torbellino de fuego lo rodeo-
Santiago: repitelo.. si tienes lo cojones.
-Santiago alzó del cuello de la chaqueta a uno de los amigos de Raziel cuando escucho una voz que lo interrumpio-
Azrael: Santiago déjalos.. no vale la pena.
-Santiago miro a la mujer y luego al sujeto que lo lanzo a unos metros, y susurro cerca de Raziel -
Agradecele a tu hermana… o estarías comiendo carne asada.
-Santiago camino hacia la mujer y Nathan, y Raziel por la espalda abrió sus manos de estás salieron unos hilos para envolver a Santiago, Nathan vio aquello e invoco sus sombras cubriendo a Santiago para que no lo alcanzará.
Uno de los amigos de Raziel fue en dirección a Nathan sus manos convertían todo lo que tocaba en ácido.
Y el último amigo dió un respiro hablando, su voz era una vibración tan alta que dolía la cabeza.
Los tres protagonistas se aferraron la cabeza, Raziel se reía mientras se burlaba de que su hermana no hacía nada.
Los ojos de la mujer cambiaron a un azul oscuro, un azul noche, la atmósfera cambio bruscamente como un peso gigante encima de los tres atacantes. La albina se levantó y mirándolos fijamente-
Azrael: no lastimaras a mis amigos..
-Dio un paso y como si la gravedad aplastara a uno de los amigos de Raziel, Nathan y Santiago se quedaron mirando. Segundo paso, los huesos quebrados del segundo amigo de Raziel. La cara de su hermano estaba desencajada.
Estaba a punto de ir por Raziel pero Nathan y Santi la detuvieron, Raziel salió corriendo.
El gimnasio quedó irreconocible, los ojos de la mujer comenzaron a teñirse del azul claro poco a poco hasta ser casi plateado-
Santiago: bueno ya descubriste tu habilidad limoncito..
Nathan: si eso es una habilidad, es energía materializada..
-Los tres regresaban al
dormitorio antes de que alguien supiera que paso y salieran perjudicados. Esto sería solo el inicio de lo que pasaría después -