En algún punto del panteón primordial, los 10 hermanos dragones discutíamos sobre como llevar y encarrilar el curso de los diferentes mundos y el multiverso, en una especie de "concilio improvisado". Los gritos iban y venían. Darigaaz decía que el mundo debería crearse a través del fuego, Intet quería que los sueños fueran un canal onírico tangible para los seres vivos. Vorosh planteaba que solo la fuerza debería garantizar la supervivencia de las especies, Pero había algo que ninguno de ellos quería saber, el fondo del barril, las 'sobras' de la creación, eso que los aterraba. EL VACIO
Entre las tantas discusiones les dije a mis demás hermanos.
"¡Son unos cobardes! La única manera de controlar EL VACIO y LA MUERTE es entendiéndola, y tomaré los poderes de los soles a mis espaldas!"
Oros me decía que estaba loco, que no debía ser parte completa de EL VACÍO y Numot con su ira caracteristica me gritaba como un desquiciado por escoger 'el camino más peligroso'.
Cuando la guerra de los 10 hermanos Dragones estalló, la batalla fue desastrosa para todos. El poder divino de cada uno de nosotros nos pasó la cuenta al utilizarlo de mala forma, y los mundos que se fueron 'creando' a partir de este conflicto, fueron torciendose por el uso indebido de los 5 soles, y el daño fue tan Devastador para todos nosotros que perdimos gran parte del poder. En aquel momento sentí como caí en un espiral sin fin hasta que todo se apagó.
Al despertar tenía forma humanoide que es la que todos aquí ven. Estaba en un terreno baldío. Mis poderes no podían crear vida como los de Treva o Rith, por lo que experimentando con el poco poder que me quedaba. Fuí comprendiendo así la naturaleza del VACÍO y como este se alimenta de la EXISTENCIA, Pero ¿Y si intentamos fusionar ambas fuerzas primordiales?
Imaginé que mis demás hermanos tampoco murieron tras la batalla, y al igual que yo, con el poder residual que tenían, estarían experimentando en base a sus criterios de como llevar el mundo en el que despertaron, y por mi parte, encontré la forma de 'crear vida' a través de mis paradigmas.
Un ser repulsivo, deforme, con ojos por todas partes, con una piel casi metálica, patas insectoides y rejurgitando alaridos monstruosos e incomprensibles miraba con odio y hambre. Había creado mi primer 'Horror' Una clase de aberración que era completamente Anti natural, algo que no debería irónicamente EXISTIR.
Acumulando conocimiento acerca de EL VACÍO y LA MUERTE logré establecer una suerte de "necrópolis" que tomaría por nombre "Grixis". Un lugar desprovisto de cualquier tipo de 'Bondad'. El aire era irrespirable, las criaturas que creaba eran solo aberraciones más y más despiadadas entre si, el panorama era solo un baldío de grises tonalidades con estructuras de acero retorcido como 'edificios', absolutamente nada podía crecer de su piso estéril y geografía hostil. El agua consistía en charcas de líquido turbio y ponzoñoso para cualquiera que no fuese un Horror aberrante.
Mi cuerpo humanoide también fue palideciendo y adaptándose al entorno malsano, Pero con la diferencia de mi poder residual de dragón primordial, al menos podía utilizar esas habilidades a voluntad, por lo cual podía tener la potestad de 'cambiaformas' claro que solo podía usarlo para convertirme en horrores y pesadillas.
Me había convertido así en el Padre de todas las aberraciones y horrores habidos y por haber. Pude gobernar el eslabón más bajo de toda la creación. Aquellas vicisitudes que se arrastran por debajo de un subsuelo cósmico, que nadie quiere, del que nadie habla, Pero que desde dentro, carcome las entrañas del universo. Eso significa, que este control ¿Durará por siempre?...