Dirigido por quien todos conocen como Sade o Mr. Sade. Se ve como un edificio un poco antiguo por fuera, pero con aires elegantes y de un color gris. Tiene iluminación tenue en la entrada, además del cartel señalando el nombre en luces leves de neón entre rojo y violeta.
En la puerta siempre se encuentra alguien que se reserva el derecho de dejar o no pasar a los clientes. Quienes tengan una tarjeta de invitación (de color violeta y en escritura dorada) podrán pasar automáticamente sin necesidad de revisión o identificación.
Dentro las paredes están cubiertas con terciopelo púrpura y con luces de color rojo iluminando la mayoría de pasillos y escaleras. Siempre hay música suave de fondo, aunque quienes han ido dicen que es difícil de indentificar qué género es, pero que es muy agradable. También hay un perfume sutil y dulce en el aire. Se dice, además, que quienes entran se sienten desihinibidos inmediatemente, toda preocupación se va y no queda nada excepto el ahora y el deseo. Es particularmente difícil estar atento al paso del tiempo allí dentro.
En la planta baja y suelo principal se encuentra un gran bar y varias mesas dispuestas de forma ordenada donde se puede empezar con charlas amenas y alguna que otra copa. Los empleados siempre están atentos a cada necesidad de los clientes para dar un desempeño impecable.
En los pisos siguientes están las habitaciones donde los clientes pueden ir para tener un rato más privado y agradable. La única regla que hay allí es la siguiente: si un/a empleado/a dice que no, es no.
En el último piso está la oficina (u hogar, si se prefiere) de Mr. Sade. Sin embargo, casi nadie ha entrado allí, incluso sus empleados lo tienen prohibido a menos que de la orden directamente.

— Asmodeus —
La edad de Sade es desconocida, muchos dicen que ha estado demasiados años dirigiendo el burdel, pero se ve exactamente igual que al principio. Algunos sospechan que puede ser debido a ciertas cirugías, con el dinero que hace no sería difícil tener acceso a las mismas.
Siempre se lo nota como alguien educado, con una voz profunda, pero suave, y de vez en cuando sonríe. Sin embargo, también tiene una mirada intensa, ve a cada persona como si fuera el centro del mismo universo y, según ciertos testimonios, es muy fácil perderse en los ojos violeta del hombre. Es tal la sensación que muchas veces quedan con la mente en blanco o se traban al hablar.
Algo que siempre sorprende a todo el mundo es que Sade conoce el deseo más profundo de cada persona como si él mismo los hubiera implantado. Nadie lo cuestiona.
Nunca se lo vio enojado, pero no por eso se tientan a ver ese lado. Prefieren verlo de buenas.
Un punto de él a destacar es que nunca se lo ha visto tocar a nadie. Tal vez sea una excentricidad, pero ni siquiera al presentarse con otros lo hace.
Es un hombre alto, aunque nadie se ha puesto a medirlo exactamente. Su cabello rubio ceniza es de ir peinado hacia atrás. Tiene un aspecto muy cuidado, pulcro. Incluso se le puede percibir un perfume muy característico de él, es complicado describirlo, pero se queda en el olfato incluso cuando él se va.
Quienes trabajan para él suelen hablar bastante bien de su persona, incluso a sus espaldas. Los clientes dicen que son demasiado leales a él, pero, ¿no es eso lo que todo jefe busca?
El burdel de Mr. Sade no es solo eso, se dicen por las calles que es un refugio para cada persona que quiera trabajar para él (aunque no todos terminan como acompañantes, hay quienes tienen trabajos más especiales). Nunca niega el acceso para quienes lo necesiten, aunque hay alguna frase que nadie sabe exactamente cuál es al momento de hacer un contrato con él.
«¿Necesitas refugio? Puedo dártelo. Pero hay una condición... puedes negarte a quien o lo que quieras, excepto a mí.»