› ⟩ Nombre
Jayce Callahan

› ⟩ Edad
27 años

› ⟩ Género
Masculino

› ⟩ Orientación
Hetero

› ⟩ Peso
77kg

› ⟩ Altura
180cm

› ⟩ Especie
Humano (Meta) — Controla el fuego (piroquinesis)


› ⟩ Personalidad

Todo quien lo conoce siempre dirá lo mismo: Jayce es un sujeto amable y bastante humilde, en ocasiones desvalorizando cualquier tipo de trabajo que haga por mano propia o dándole crédito a alguien o algo más. A la par con ello también tiene un pelín de protector (a veces más de lo que le gusta admitir), sobre todo cuando a salvar vidas respecta. Siempre busca el bien de otros a cuesta del propio o de su vida para salvar a tantos como pueda.

Sin embargo, tiene su carácter. Aunque paciente y casi impasible, de tirar las cuerdas que lo hacen "encenderse" (no en el buen sentido) pondrá un alto antes de que las cosas se salgan de control. Ahí es cuando viene lo siguiente: el control es muy necesario para él. Quizás no todo en su alrededor, pero con sus emociones. Trata de evitar reaccionar demasiado o de que le afecten más de lo necesario. Pero hacer esto también lo ha llegado a tener que reprimir esas emociones, algo que no es saludable.

Con lo que suele agitarse un poco es cuando alguien menciona o echa la culpa de alguna desgracia al fuego. No es simplemente porque él puede controlarlo (algo que nadie sabe), si no porque tiene una conexión con el mismo que no puede explicar, además, lo siente como una ofensa hacia sí mismo. "Si el fuego es malo, entonces yo puedo ser un monstruo", porque así se siente muchas veces cuando cree que el fuego le habla, cuando le pide que desate lo que lleva dentro, que no se restrinja.


› ⟩ Un poco de su historia

Hijo único, sus padres siempre hicieron lo mejor que pudieron para criarlo y darle lo que necesitara, a la vez de educarlo con valores que ellos creían importantes.

Su padre, Theo, estaba especialmente nervioso por el niño mientras iba creciendo, y es que él controlaba el fuego también y temía que tal poder lo heredara su hijo. Para su mala suerte, así fue. Lo notó cuando Jayce tenía dos años, fue sutil. Estaban ellos dos en casa mientras Lara, la esposa y madre, estaba fuera en alguna reunión con amigas. Jayce estaba llorando, un pequeño capricho, y fue en un momento donde el fuego de la hornalla de la cocina aumentó en reacción a los llantos del pequeño. Fue apenas un segundo. Theo apagó la hornalla de inmediato y fue con su hijo para calmarlo. Luego tuvo que comprobarlo por cuenta propia cuando, de su mano, hizo que una pequeña llama naciera, para así acercarla a su hijo y que este la tocara sin asustarse, transfiriéndola por un breve instante a la pequeña manita.

A partir de ahí el hombre se dedicó a enseñarle a Jayce a controlar el fuego, a respetarlo, pero no hacerse demasiado amigo. Todo era bajo control, bajo disciplina. Y a espaldas de Lara, pues jamás supo siquiera que su esposo podía controlar el fuego. "Jayce, no debes temerle, pero tampoco debes confiar demasiado", le decía a medida que el niño iba creciendo.

Irónicamente, y a pesar de las enseñanzas, Theo no siguió a rajatabla lo que predicaba.

Jayce tenía 12 años, estaba de paseo con sus padres cuando, volviendo a su hogar, se toparon con un gran humo en el cielo, aquel característico que Theo conocía muy bien y Jayce iba a ver desde ese punto en adelante: un incendio. Era una casa no muy lejos de donde estaban. Theo corrió de inmediato hacia la casa mientras le dijo a Lara que llamara a los bomberos (lugar donde Theo trabajaba), pero no los esperó, no cuando oyó gritos en el interior. Se adentró sin pensarlo para sacar a las personas, pero los minutos pasaban y nadie salía. Jayce empezó a asustarse mientras observaba el humo espesarse y las llamas arder con más intensidad. 

Pensó que sería mejor entrar, tal vez podía ayudar a su padre a bajar el fuego, pero Lara lo detuvo, aterrada que pudiera salir herido mientras también temía porque su esposo no saliera.

La desesperación aumentó con cada minuto, Jayce estaba totalmente quieto, con la respiración entrecortada, observando sin poder hacer nada. Y para cuando oyó las sirenas del camión, las llamas habían crecido tanto que toda la estructura se derrumbó. Casi quedó sin aire al verlo.

Nadie salió de allí. El fuego no pudo apagarse tan fácil, pero cuando ocurrió, solo estaba la confirmación de muerte. Afectó mucho a Jayce, en varias ocasiones pensando que, tal vez, fueron sus propias emociones las que hicieron que el fuego aumentara en fuerza y consumiera todo. Sin embargo, esta culpa jamás se la reveló a su madre.

Apenas pudo, se unió a los bomberos también, queriendo hacer lo mismo que su padre, queriendo ayudar a quienes se sienten de la misma forma que él en ese entonces, pero con la esperanza que todo estará bien, que ellos sí verán a sus seres queridos salir de casa entre las llamas.

Su madre murió años después debido a una enfermedad y él se quedó solo en casa, con la compañía del fuego, cálida y, a veces, susurrante.

 

Us: Iré agregando cosas con el tiempo, por ahora ya me dio pereza seguir.