Nombre completo: Alexander Callahan | Edad: 23 años | Ocupación: Estudiante de último semestre de Música | Instrumentos: Guitarra eléctrica (pasión), Violín (herencia).

Alex creció en un hogar donde el silencio no existía; estaba lleno de de melodías de ópera y el afinado sonido del violín. Hijo de una soprano de voz imponente y de un violinista cuya técnica es estudiada en conservatorios, Alex fue educado en un ambiente donde la música no era un hobby, sino el aire que se respiraba. Sus padres, figuras respetadas y con renombre en el mundo de la música culta, daban por sentado que el talento de los Callahan fluiría a través de él. Desde pequeño, Alex dominó el violín con gran facilidad. Pero lo que para otros era un don, para él empezó a sentirse como una partitura escrita por alguien más.

Tenía dieciséis años cuando entendió que los aplausos no siempre significan que hiciste lo correcto. El teatro estaba lleno y la expectativa era máxima. Sus padres estaban allí, en primera fila, con una elegancia natural. Alex estaba impecable. Traje oscuro, postura exacta, técnica perfecta. Tocó el violín sin fallar una sola nota, y mientras el sonido llenaba la sala, una sensación de frío le recorrió la espalda: podía hacerlo perfecto y, aun así, no sentir absolutamente nada.

Esa noche, mientras el público se ponía de pie y sus padres lo miraban como quien confirma que el legado está a salvo, Alex se sintió más vacío que nunca. Al llegar a casa, subió a su habitación, dejó el violín y tomó la guitarra que casi nadie sabía que tenía. Sin técnica perfecta, sin expectativas. Ahí, entre los primeros acordes distorsionados, decidió que nunca más tocaría para llenar el orgullo de alguien más.

A pesar de su decisión de cambiar el violín por la guitarra, la relación con sus padres es buena, pero está marcada por un desinterés sutil que le duele más que una discusión. Ellos están felices de que estudie música en la universidad, pero para ellos, la guitarra eléctrica es un "desvío" o una fase menor. No se interesan por sus proyectos de rock ni por su mundo; simplemente lo ignoran con una cortesía profesional. De vez en cuando, le lanzan indirectas cargadas de nostalgia, recordándole lo "brillante" que era  en el violín. Es ese tipo de presión silenciosa que le deja claro que no ven quién es él realmente.

Ese rechazo sutil forjó en él una rebeldía natural. Le gusta llevar la contraria por el placer de demostrar que existen otras formas de ser excelente. Es extremadamente seguro de sí mismo; sabe lo que vale, sabe que tiene una formación técnica envidiable y no siente la necesidad de fingir modestia. 

Sin embargo, esa misma seguridad la usa para defender a los que están empezando o para ser el pilar de su grupo de amigos. Es un tipo leal, de los que te dirá la verdad de frente pero te ayudará a cargar el amplificador si te quedas tirado. No usa su talento para pisotear a nadie. Al final del día, su arrogancia es solo el escudo que construyó para proteger la pasión que sus padres nunca supieron ver.