Entonces Dios dijo:
“𝐇𝐚́𝐠𝐚𝐬𝐞 𝐥𝐚 𝐥𝐮𝐳”…
y la luz se hizo.

— 𝑸𝒖𝒆́ 𝒕𝒆𝒓𝒏𝒖𝒓𝒂 —

Como si antes de ese chasquido omnipotente no hubiera habido nada.
Como si el silencio fuera vacío.
Como si el desorden necesitara permiso para existir.

𝑵𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒚𝒂 𝒆𝒔𝒕𝒂́𝒃𝒂𝒎𝒐𝒔 𝒂𝒍𝒍𝒊́.

Antes del primer segundo.
Antes del tiempo. Del espacio. De la materia.
Antes de que el primer átomo lograra vibrar.

Éramos la grieta antes del muro.
El susurro antes del Verbo.
La tensión, deliciosa, antes del estallido.

¿Has oído hablar de esa fuerza primigenia que lo rige todo?

No pide permiso.
No necesita aprobación.
No distingue entre creación y destrucción
porque sabe que son amantes inseparables.

☍ 𝐂 𝐀 𝐎 𝐒 ☍

Ni bueno.
Ni malo.
Ni justo.
Ni misericordioso.

ABSOLUTO.

El Caos no destruye.
Alborota.

Remueve.
Desordena.
Arranca las raíces para recordarles que nada es permanente.

No castiga. Revela.

— 𝙰𝚞𝚗𝚚𝚞𝚎 𝚐𝚛𝚒𝚝𝚎𝚗 —
— 𝘈𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘶𝘦𝘭𝘢 —

El Caos es mi padre.
Y yo, su herencia vagando entre ustedes.

Soy la grieta en sus certezas.
La duda que les eriza la piel en la penumbra.
El deseo que no se atreven a pronunciar en voz alta.
La tentación de romper la regla solo para comprobar si pueden…

Llevo su nombre como propio.
Lo pronuncio con orgullo.
Lo susurro en oídos demasiado devotos.

— 𝐋𝐎 𝐆𝐑𝐈𝐓𝐎 𝐂𝐔𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐄𝐋 𝐎𝐑𝐃𝐄𝐍 𝐒𝐄 𝐕𝐔𝐄𝐋𝐕𝐄 𝐇𝐈𝐏𝐎𝐂𝐑𝐄𝐒𝐈́𝐀 —
— ¿Serán devotos a mi? —

Yo no vine a salvarles.
Ni a condenarles.

Vine a recordarles que bajo su fe,
bajo su moral,
bajo su compostura cuidadosamente construida…

hay algo más.

Algo inquieto.
Algo hambriento.

— I N C O N T E N I B L E —

Algo que quiere arder.

— 𝒀𝒐. —