Las hermosas montañas rodeando el pueblo, las cascadas escondidas entre los frondosos árboles, los pequeños caminos de naturaleza, las enormes granjas que rodeaban el pueblo de Nador. Si, un bello hogar.
El pueblo de Nador tiene una identidad única, otorgada por sus habitantes amigables con tradiciones que muchos considerarían como "anticuadas".
Ahí, vive Melissa. Una linda mujer como cualquier otra que aprecia su vida tranquila en casa. Sin embargo, estos últimos meses no la ha pasado muy bien, pues su marido ha fallecido de una terrible enfermedad, lo cual le dejó un enorme vacío en el corazón.
Melissa siempre recibirá a cualquier viajero o persona dispuesta a beber una tazita de café con los brazos abiertos. Siempre con su precioso cabello castaño suelto, una bonita sonrisa con sus labios rosas, sus ojos avellana bien abiertos y cristalinos. Y bueno... Siempre portando preciosos y largos vestidos que resaltan su hermosa figura.