Se llevaba en Londres una intensa temporada de lluvias.

He viajado a otros países, todo el mundo sabe que Londreses una de las cuidades en las más llueve y el invierno dura más tiempo.

La lluvia y la niebla son muy conocidas, cuandolos extranjeros hablan de Londres, sin lugar a dudas el tiempo es lo que más caracterizan este país.

 

Tiene algo de poético lo que diré a continuación.

 

Es bastante curioso que el único día que deja de llover y sale el sol. Sea justo el mismo día en que mi vida dio un giro de 360 grados.

El sol lo asociamos a algo bueno, sobre todo si los días anteriores eran grises y oscuros.

 

El único día en el que el sol decidió salir y hacer que la luz venza a la oscuridad, fue el mismo día en que ni la luz ni ninguna otra cosa pudo evitar el peor episodio que viví durante tanto tiempo en mi vida.

 

Aquel día, el único día que salió el sol, jamás podré olviddarlo.

 

Como cada mañana después de tomar mi habitual desayuno ( huevo duro, dos tostadas, beicon y una cargada taza de té)

 

Mi esposa Marina llevaba unos días en cama, nada grave simplemente prefería pasar más tiempo en ella.

Nunca me ha importado comer solo, así disfruto mejor la comida además una vez termino hago exactamente la misma rutina.

Aviso al servicio para que pueda entrar a recoger, limpiar y ordenar el comedor.

Mientras yo encamino mis pasos hacia el salón, uso las puertas que dan directamente al jardín para seguir las piedras que llevan hasta mi invernadero.

Donde ahí dentro puedo estar más de tres horas o más, enfrascado en mi nueva investigación y por supuesto, cuidando cada una de mis plantas.

 

Mientras tanto hoy mi esposa como cada mañana solo bebió el té de la taza y dio doy pequeños mordiscos a una de las tostadas.

Nadie la vio abandonar su habitación, hace unos cuantos meses que no dormimos en la misma cama y por consecuente, solo dos veces tuvimos intimidad.

La noche de bodas y una noche en la que los dos nos pasamos con el vino.

 

Llegó hasta la planta baja iba completamente decidida a llevar acabo su cometido.

 

Nuestro enlace no fue por amor, mi hermano mayor George fue siempre su verdadero amor y el padre biológico de los mellizos.

Cuando Marina y yo nos conocimos, la pobre muchacha se encontraba en una complicada situación.

Necesitaba un padre para sus hijos y un hombre que le diera una vida, igual que ostente el título cuando mi hermano murió en la batalla, también me case con la única mujer que amo en su corta vida.

Desde que la conozco ha pasado por épocas de pura felicidad, en otras estaba enferma y también se encerraba mucho en sí misma.

Muchos dirán que era un alma atormentada, en realidad era una mujer que solo quería vivir en paz.

 

Una diminuta gota de tinta resbala por la fina punta de mi confiada y vieja pluma, la misma con la que escribí mi trabajo final para la universidad.

Cae justo sobre la última palabra que recientemente había escrito.

 

-¡Maldición!

 

Ya no se podía hacer nadapara remedir mi error, sigo embobado mirando aquella mancha que parece hacerse cada vez más grande.

Uno de los más jovenes lacayos que contraté hace tres meses, abre de golpe la puerta del invernadero.

Al principio no logró escuchar lo que dice, pestañeo y es como si hubiera roto el hechizo.

Cuando el muchacho vuelve hablar sus palabras condenan mi espíritu.

 

Esa mañana mientras yo estaba enfrascado en mi investigación, Marina una vez logró bajar hasta la primera planta sin ser descubierta por nadie del servicio.

Su próxima meta era caminar hasta llegar lo bastante cerca al lago que se encuentra pasando el invernadero la colina donde se encuentra el pequeño cementerio de la familia Crane.

Una vez que se planta lo bastante cerca de la orilla, cierra los ojos levantando los brazos dejando que el viento levantará un poco su falda a la vez que también consiguió que unos cuantos mechones rebeldes estropearan el torpe recogido que ella misma se había echo.

Después se metio dentro del copriño dos piedras, si no se las hubiera metido su cometido sería el mismo.

Muy pocas jovencitas en su niñez sus padres o su tutor legal masculino, las enseñan a nadar.

 

Esa mañana mi esposa se introdujo sabiendo que no sabe nadar en el grío lago. Desconozco los motivos que la llevaron a cometer un acto tan estúpido, por fortuna fui avisado a tiempo o eso creía yo al principio.

Yo mismo fui quién saque a mi esposa del lago, una vez logre que volviera a despertarse, enseguida mientras dos doncellas la ayudan a que se cambiará.

Hice llamar de inmediato al doctor, los mellizos son lo suficiente pequeños como para ser consciente de lo que realmente estaba sucediendo.

 

Todos los esfuerzos del doctor para conseguir bajarla la fiebre parece que dieron resultado, dos sirvientas van a montar guardia para no dejarla sola toda la noche.

Yo mismo también me ofrecí, no podré descansar hasta comprobar por mí mismo que el estado de salud de mi esposa mejore.

 

Desconozco cuáles eran los verdaderos pensamientos y las luchas internas a las que se enfrentaba Marina, aquella noche nuestro señor la escucho por primera y última vez.

 

Ya no sufriría ningún nuevo o viejo dolor, nunca jamás mi esposa MarinaCrane volvería a sufrir.

 

Esa noche lo vi como cerraba los ojos y ya jamás volvería abrirlos.