"Podemos considerar el estado actual del universo como el efecto de su pasado y la causa de su futuro. Imaginemos un ser, llamémosle un Demonio, capaz de conocer todas las fuerzas que ponen la naturaleza en movimiento, y todas las posiciones de todos los átomos de los cuales la naturaleza está compuesta. Para tal intelecto, nada sería incierto y el futuro como el pasado podría estar presente simultáneamente ante sus ojos."

— Pierre Simon Laplace

A toda acción, corresponde una reacción igual y contraria: El principio de la causalidad es algo plenamente estudiado tanto en física como en filosofía. 

En un ejercicio mental, Pierre Laplace habó de un Demonio capaz de conocer el estado de toda la materia. Un ser capaz de saberlo todo, predecirlo todo, y determinarlo todo. Un ente con control sobre la Causalidad. 

El Culto a la Causalidad, durante siglos, había estado intentando despertar, como ellos lo llamaban, a este ente. A su Diosa de la Causalidad. Sus métodos, más que barbáricos, sólo crearon una mera aproximación, una chica rota, con un espíritu destruído por cosas inenarrables. 

Phi, llamada como la vigésimo primera letra del alfabeto griego, quedó atrapada en un coma eterno, en una de las tantas catacumbas del culto. Durmiendo, esperando, hasta que alguien con un cuerpo roto aprovechara el suyo, hasta que dos entes formasen uno solo y la Falsa Diosa pudiera, por fin, despertar.