Había pasado días buscando el vestido perfecto, deteniendose solo algunos minutos para dormir...Y comer dulces... Y ver ocasionalmente unos cuantos (miles) reels de Tiktok.

La cama de su habitación (Un prisma teseracto de cuatro dimensiones que actualmente orbitaba alrededor de la Tierra) estaba llena de atuendos desde lo más sencillo como un conjunto de jeans y una playera blanca oversize, hasta una reluciente armadura de Valkiria. Nada le convencía hasta ahora, y mientras se miraba frente al espejo llevando un vestido blanco de escote abierto que terminaba en una falda del mismo color, con sutiles detalles en azul, su telefono que estaba en la mesita de luz vibró durante tanto tiempo que terminó por caerse al suelo.

Extrañada, Juno se acercó para levantarlo. 
— ¿Lo habré dejado demasiado al borde quiza..? ¿¡¡¡MIL DOSCIENTAS LLAMADAS PERDIDAS!!!? 

Entró en pánico mientras deslizaba hacia abajo en la cascada de notificaciones y mensajes, la gran mayoría de Aikaterine. Había estado preparandose tanto tiempo para ese gran evento y ya llevaba más de una hora de retraso.

A toda prisa tiró al suelo la montaña de prendas de la cama para tener espacio y calzarse con aquellas zapatillas de tacón azules que contrastaban con el resto de su vestido y luego de tomar su bolso, abrió una de las paredes del cubo de cuatro dimensiones y se arrojó al vacío.

Desde la Tierra, podía verse una estrella fugaz que entraba a la atmosfera, generando una estela de luz y fuego, alertando a varias de las estaciones espaciales de todo el mundo. Poco a poco dicho cuerpo estelar extraño se fue reduciendo hasta desaparecer de los radares.
En una explosión de luces y colores, la morena aterrizó en la entrada de la alfombra roja en un espectaculo digno de un sueño fantástico.

— ¡¡Aquííííí ESTOY!!

En su entrada triunfal, la joven levantó los brazos e hizo una pequeña vuelta sobre si misma para lucir el vestido que llevaba. Para cuando abrió los ojos se percató de que el lugar estaba vació. 
La Gala ya había empezado y nadie más que uno que otro transeunte ocasional pasaba por el lugar sin prestar mucha atención. La puerta principal estaba cerrada y podía escucharse el eco de la música de dentro.
Juno hizo un leve puchero, pero en vez de desanimarse soltó un suspiro largo y se le escapó una pequeña risita avergonzada.

— Je je je... Supongo... Supongo que entraré por la ventana.