• ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ────

    [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ]

    [] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀

    Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México.

    Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión.

    Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase.

    Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite.

    Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros.

    Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad:

    𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞

    Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina

    ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ───

    Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado.

    Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero.

    Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo.

    Caminó hacia el Zócalo sin prisa.

    La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes.

    A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro.

    Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia.

    Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol.

    Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón.

    Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible.

    Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa.

    Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna.

    Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba

    𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞

    Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes.

    Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos.

    Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez.

    Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida:

    Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real.

    ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ────

    Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada.

    Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara.

    El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche.

    Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado.

    De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
    ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ──── [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ] [🇲🇽] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀 Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México. Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión. Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase. Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite. Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros. Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad: 𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞ Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ─── Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado. Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero. Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo. Caminó hacia el Zócalo sin prisa. La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes. A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro. Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol. Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón. Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible. Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa. Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna. Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba 𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞ Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes. Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos. Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez. Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida: Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real. ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ──── Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada. Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara. El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche. Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado. De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    13
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝐒𝐨 𝐰𝐚𝐭𝐜𝐡 𝐦𝐞 𝐡𝐲𝐩𝐧𝐨𝐭𝐢𝐳𝐞
    𝐘𝐨𝐮 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐦𝐲 𝐞𝐲𝐞𝐬
    𝐌𝐚𝐤𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐟𝐚𝐧𝐭𝐚𝐬𝐢𝐳𝐞
    𝐀𝐛𝐨𝐮𝐭 𝐦𝐞 𝐭𝐨𝐧𝐢𝐠𝐡𝐭, 𝐈'𝐦 𝐡𝐲𝐩𝐧𝐨𝐭𝐢𝐳𝐢𝐧𝐠
    𝐒𝐨 𝐰𝐚𝐭𝐜𝐡 𝐦𝐞 𝐡𝐲𝐩𝐧𝐨𝐭𝐢𝐳𝐞 𝐘𝐨𝐮 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐦𝐲 𝐞𝐲𝐞𝐬 𝐌𝐚𝐤𝐞 𝐲𝐨𝐮 𝐟𝐚𝐧𝐭𝐚𝐬𝐢𝐳𝐞 𝐀𝐛𝐨𝐮𝐭 𝐦𝐞 𝐭𝐨𝐧𝐢𝐠𝐡𝐭, 𝐈'𝐦 𝐡𝐲𝐩𝐧𝐨𝐭𝐢𝐳𝐢𝐧𝐠
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    Me shockea
    14
    2 turnos 0 maullidos
  • ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ #𝘚𝘦𝘥𝘶𝘤𝘵𝘪𝘷𝘦𝘛𝘶𝘦𝘴𝘥𝘢𝘺
    Porque sí, nomás.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ #𝘚𝘦𝘥𝘶𝘤𝘵𝘪𝘷𝘦𝘛𝘶𝘦𝘴𝘥𝘢𝘺 Porque sí, nomás.
    Me shockea
    Me gusta
    Me endiabla
    7
    9 turnos 0 maullidos
  • 𝐄𝐬 𝐥𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐚𝐦𝐨𝐫, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥. 𝐐𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐡𝐢𝐳𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐞 𝐝𝐢𝐨 𝐥𝐮𝐳 𝐚 𝐦𝐢 𝐯𝐢𝐝𝐚... 𝐚𝐩𝐚𝐠𝐚𝐧𝐝𝐨𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞𝐬.

    Salir de prisión, empezar de nuevo, recuperar el tiempo perdido... eso era el menor de sus problemas.

    Sienna, sin saberlo, estaba a punto de entrar en el capítulo más caótico, doloroso y difícil de su vida fuera de la prisión.

    Y todo empezaba con él: Noah Reed.

    Su primer amor.
    Su compañero en el desastre.
    El motivo de su dolor.



    𝐄𝐬 𝐥𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐚𝐦𝐨𝐫, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥. 𝐐𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐡𝐢𝐳𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐞 𝐝𝐢𝐨 𝐥𝐮𝐳 𝐚 𝐦𝐢 𝐯𝐢𝐝𝐚... 𝐚𝐩𝐚𝐠𝐚𝐧𝐝𝐨𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞𝐬. Salir de prisión, empezar de nuevo, recuperar el tiempo perdido... eso era el menor de sus problemas. Sienna, sin saberlo, estaba a punto de entrar en el capítulo más caótico, doloroso y difícil de su vida fuera de la prisión. Y todo empezaba con él: Noah Reed. Su primer amor. Su compañero en el desastre. El motivo de su dolor.
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos

  • No existe el hada madrina de los cuentos que corre en tu ayuda cuando más lo necesitas pero si que existen lo viejos amigos.

    Bastian Pierce.

    Su nombre era Sebastian Aleksander Pierce pero era muy pomposo y lo redujeron a Bastian.
    Ambos eran compañeros de universidad.

    Se conocieron de la forma más curiosa.

    𝐸𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑑𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑐𝑙𝑎𝑠𝑒𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑚𝑝𝑜𝑟𝑡𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑛𝑖𝑣𝑒𝑙, 𝑙𝑜𝑠 𝑛𝑒𝑟𝑣𝑖𝑜𝑠 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑎 𝑓𝑙𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑝𝑖𝑒𝑙. 𝑅𝑒𝑣𝑖𝑠𝑜 𝑠𝑢 ℎ𝑜𝑟𝑎𝑟𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛𝑡𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝑢𝑛 𝑎𝑠𝜄́ 𝑛𝑜 𝑝𝑜𝑑𝑖𝑎 𝑒𝑣𝑖𝑡𝑎𝑟 𝑣𝑒𝑟𝑙𝑜 "𝑢𝑛𝑎 𝑢𝑙𝑡𝑖𝑚𝑎 𝑣𝑒𝑧" 𝑆𝑢 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎 𝑐𝑙𝑎𝑠𝑒 𝑒𝑟𝑎 𝑎𝑑𝑚𝑖𝑛𝑖𝑠𝑡𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑚𝑝𝑜𝑟𝑎𝑛𝑒𝑎.

    𝐿𝑙𝑒𝑔𝑜 𝑎𝑙 𝑎𝑢𝑙𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑠𝑒 𝑖𝑚𝑝𝑎𝑟𝑡𝑖𝑟𝑖𝑎 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎, 𝑒𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑎𝑟 𝑝𝑜𝑟 𝑓𝑜𝑟𝑡𝑢𝑛𝑎 𝑎𝑠𝑖 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑑𝑟𝑖𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑒𝑟𝑡𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑒𝑙𝑒𝑔𝑖𝑟 𝑠𝑢 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜. 𝑆𝑢 𝑑𝑒𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑣𝑖𝑠𝑢𝑎𝑙 𝑒𝑥𝑖𝑔𝑖𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑖𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎𝑠 𝑓𝑖𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑑𝑒𝑟 𝑣𝑒𝑟 𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑝𝑖𝑧𝑎𝑟𝑟𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑎 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑙𝑒𝑐𝑐𝑖𝑜́𝑛, 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑛𝑑𝑎 𝑓𝑖𝑙𝑎.

    𝑃𝑜𝑐𝑜 𝑎 𝑝𝑜𝑐𝑜 𝑒𝑙 𝑎𝑢𝑙𝑎 𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑛𝑎𝑛𝑑𝑜 ℎ𝑎𝑠𝑡𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑖𝑒𝑟𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑜𝑠 𝑙𝑜𝑠 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑑𝑜𝑠. 𝑈𝑛 𝑗𝑜𝑣𝑒𝑛 𝑎𝑙𝑡𝑜, 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑏𝑒𝑙𝑙𝑜 𝑎𝑧𝑎𝑏𝑎𝑐ℎ𝑒, 𝑣𝑒𝑠𝑡𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑎 𝑦 𝑐𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑜𝑐𝑜𝑠 𝑎𝑚𝑖𝑔𝑜𝑠 𝑠𝑒 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑐𝑖𝑜𝑛𝑜́ 𝑎 𝑠𝑢 𝑙𝑎𝑑𝑜. 𝐴𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑛𝑐𝑖𝑝𝑖𝑜 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑛𝑜 𝑙𝑒 𝑡𝑜𝑚𝑜́ 𝑖𝑚𝑝𝑜𝑟𝑡𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑛𝑖 𝑎 𝑒́𝑙 𝑛𝑖 𝑎 𝑛𝑎𝑑𝑖𝑒 𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑙, 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑚𝑢𝑦 𝑎𝑏𝑟𝑢𝑚𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑐𝑖𝑎𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑑𝑖𝑎.

    𝐷𝑒 𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑖𝑛𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑦 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑛𝑢𝑛𝑐𝑖𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑠𝑢 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑒𝑠𝑜𝑟. 𝑈𝑛𝑎 𝑓𝑖𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑒 𝑖𝑚𝑝𝑜𝑛𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑠𝑎 𝑎𝑢𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑓𝑖𝑟𝑚𝑒𝑧𝑎 𝑦 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑒𝑑𝑎𝑑 𝑞𝑢𝑒 𝑝𝑜𝑐𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑡𝑖𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑙𝑎 𝑠𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒 𝑑𝑒 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟. 𝑆𝑖𝑛 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑟𝑜𝑑𝑢𝑐𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑎 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎. 𝑇𝑜𝑑𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑎𝑟𝑜𝑛 𝑎 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑟 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠, 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑖𝑏𝑎 𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑒𝑛𝑧𝑎𝑟 𝑖𝑔𝑢𝑎𝑙 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑢 𝑏𝑜𝑙𝜄́𝑔𝑟𝑎𝑓𝑜 𝑒𝑠𝑐𝑎𝑝𝑜́ 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑛𝑜.

    𝑁𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎 𝑠𝑖 𝑑𝑒 𝑛𝑒𝑟𝑣𝑖𝑜𝑠 𝑜 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑎𝑙𝑖𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑦 𝑟𝑜𝑑𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝑎ℎ𝑖. 𝐸𝑛 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑜𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖 𝑠𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑎𝑏𝑎 𝑎 𝑏𝑢𝑠𝑐𝑎𝑟𝑙𝑜 𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑒𝑠𝑜𝑟 𝑙𝑎 𝑒𝑥𝑝𝑢𝑙𝑠𝑎𝑟𝑖𝑎 𝑠𝑖𝑛 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠. 𝑆𝑒 𝑟𝑒𝑚𝑜𝑣𝑖𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑚𝑜𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑝𝑢𝑒𝑠 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑎 𝑜𝑝𝑜𝑟𝑡𝑢𝑛𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 ℎ𝑎𝑐𝑒𝑟 𝑠𝑢𝑠 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠.

    𝐷𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑛𝑜 𝑎𝑝𝑎𝑟𝑒𝑐𝑖𝑜 𝑒𝑛 𝑚𝑖𝑡𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑙𝑖𝑏𝑟𝑒𝑡𝑎 𝑑𝑒𝑝𝑜𝑠𝑖𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑒𝑙𝑒𝑔𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑏𝑜𝑙𝜄́𝑔𝑟𝑎𝑓𝑜 𝑛𝑒𝑔𝑟𝑜, 𝑒𝑟𝑎 𝑠𝑢 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑒𝑟𝑜 𝑜𝑓𝑟𝑒𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜𝑙𝑒 𝑒𝑙 𝑠𝑢𝑦𝑜. 𝑉𝑖𝑜 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑒𝑛 𝑠𝑖𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜 𝑦 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑑𝑖𝑜 𝑎𝑦𝑢𝑑𝑎𝑟.
    —𝑃𝑒𝑟𝑜... ¿𝑦 𝑡𝑢𝑠 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠.ᐣ
    —𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑐𝑢𝑐ℎ𝑎𝑟𝑒. 𝑇𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑏𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑖𝑎... —. 𝑆𝑜𝑛𝑟𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜 𝑙𝑎𝑑𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑒𝑔𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑒𝑠𝑜𝑟.

    𝑀𝑎𝑠 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑟 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑦 𝑎𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝜄́𝑎 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑢𝑛𝑖𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑙 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑐𝑎𝑚𝑏𝑖𝑎𝑟.


    Luego pasó lo que pasó y se cortó toda comunicación... hasta ese día.

    —Bienvenida a casa enana...
    —Tonto.

    No existe el hada madrina de los cuentos que corre en tu ayuda cuando más lo necesitas pero si que existen lo viejos amigos. Bastian Pierce. Su nombre era Sebastian Aleksander Pierce pero era muy pomposo y lo redujeron a Bastian. Ambos eran compañeros de universidad. Se conocieron de la forma más curiosa. 𝐸𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑑𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑐𝑙𝑎𝑠𝑒𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑚𝑝𝑜𝑟𝑡𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑛𝑖𝑣𝑒𝑙, 𝑙𝑜𝑠 𝑛𝑒𝑟𝑣𝑖𝑜𝑠 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑎 𝑓𝑙𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑝𝑖𝑒𝑙. 𝑅𝑒𝑣𝑖𝑠𝑜 𝑠𝑢 ℎ𝑜𝑟𝑎𝑟𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛𝑡𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝑢𝑛 𝑎𝑠𝜄́ 𝑛𝑜 𝑝𝑜𝑑𝑖𝑎 𝑒𝑣𝑖𝑡𝑎𝑟 𝑣𝑒𝑟𝑙𝑜 "𝑢𝑛𝑎 𝑢𝑙𝑡𝑖𝑚𝑎 𝑣𝑒𝑧" 𝑆𝑢 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎 𝑐𝑙𝑎𝑠𝑒 𝑒𝑟𝑎 𝑎𝑑𝑚𝑖𝑛𝑖𝑠𝑡𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑚𝑝𝑜𝑟𝑎𝑛𝑒𝑎. 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑜 𝑎𝑙 𝑎𝑢𝑙𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑠𝑒 𝑖𝑚𝑝𝑎𝑟𝑡𝑖𝑟𝑖𝑎 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎, 𝑒𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑎𝑟 𝑝𝑜𝑟 𝑓𝑜𝑟𝑡𝑢𝑛𝑎 𝑎𝑠𝑖 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑑𝑟𝑖𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑒𝑟𝑡𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑒𝑙𝑒𝑔𝑖𝑟 𝑠𝑢 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜. 𝑆𝑢 𝑑𝑒𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑣𝑖𝑠𝑢𝑎𝑙 𝑒𝑥𝑖𝑔𝑖𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑖𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎𝑠 𝑓𝑖𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑑𝑒𝑟 𝑣𝑒𝑟 𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑝𝑖𝑧𝑎𝑟𝑟𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑎 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑙𝑒𝑐𝑐𝑖𝑜́𝑛, 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑛𝑑𝑎 𝑓𝑖𝑙𝑎. 𝑃𝑜𝑐𝑜 𝑎 𝑝𝑜𝑐𝑜 𝑒𝑙 𝑎𝑢𝑙𝑎 𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑛𝑎𝑛𝑑𝑜 ℎ𝑎𝑠𝑡𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑖𝑒𝑟𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑜𝑠 𝑙𝑜𝑠 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑑𝑜𝑠. 𝑈𝑛 𝑗𝑜𝑣𝑒𝑛 𝑎𝑙𝑡𝑜, 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑏𝑒𝑙𝑙𝑜 𝑎𝑧𝑎𝑏𝑎𝑐ℎ𝑒, 𝑣𝑒𝑠𝑡𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑜𝑠𝑐𝑢𝑟𝑎 𝑦 𝑐𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑜𝑐𝑜𝑠 𝑎𝑚𝑖𝑔𝑜𝑠 𝑠𝑒 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑐𝑖𝑜𝑛𝑜́ 𝑎 𝑠𝑢 𝑙𝑎𝑑𝑜. 𝐴𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑛𝑐𝑖𝑝𝑖𝑜 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑛𝑜 𝑙𝑒 𝑡𝑜𝑚𝑜́ 𝑖𝑚𝑝𝑜𝑟𝑡𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑛𝑖 𝑎 𝑒́𝑙 𝑛𝑖 𝑎 𝑛𝑎𝑑𝑖𝑒 𝑒𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑙, 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑚𝑢𝑦 𝑎𝑏𝑟𝑢𝑚𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑐𝑖𝑎𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑑𝑖𝑎. 𝐷𝑒 𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑖𝑛𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑦 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑛𝑢𝑛𝑐𝑖𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑠𝑢 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑒𝑠𝑜𝑟. 𝑈𝑛𝑎 𝑓𝑖𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑒 𝑖𝑚𝑝𝑜𝑛𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑠𝑎 𝑎𝑢𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑓𝑖𝑟𝑚𝑒𝑧𝑎 𝑦 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑒𝑑𝑎𝑑 𝑞𝑢𝑒 𝑝𝑜𝑐𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑡𝑖𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑙𝑎 𝑠𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒 𝑑𝑒 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟. 𝑆𝑖𝑛 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑟𝑜𝑑𝑢𝑐𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑎 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎. 𝑇𝑜𝑑𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑎𝑟𝑜𝑛 𝑎 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑟 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠, 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑖𝑏𝑎 𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑒𝑛𝑧𝑎𝑟 𝑖𝑔𝑢𝑎𝑙 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑢 𝑏𝑜𝑙𝜄́𝑔𝑟𝑎𝑓𝑜 𝑒𝑠𝑐𝑎𝑝𝑜́ 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑛𝑜. 𝑁𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎 𝑠𝑖 𝑑𝑒 𝑛𝑒𝑟𝑣𝑖𝑜𝑠 𝑜 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑎𝑙𝑖𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑦 𝑟𝑜𝑑𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝑎ℎ𝑖. 𝐸𝑛 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑜𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖 𝑠𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑎𝑏𝑎 𝑎 𝑏𝑢𝑠𝑐𝑎𝑟𝑙𝑜 𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑒𝑠𝑜𝑟 𝑙𝑎 𝑒𝑥𝑝𝑢𝑙𝑠𝑎𝑟𝑖𝑎 𝑠𝑖𝑛 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠. 𝑆𝑒 𝑟𝑒𝑚𝑜𝑣𝑖𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑚𝑜𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑎𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑝𝑢𝑒𝑠 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑎 𝑜𝑝𝑜𝑟𝑡𝑢𝑛𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 ℎ𝑎𝑐𝑒𝑟 𝑠𝑢𝑠 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠. 𝐷𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑛𝑜 𝑎𝑝𝑎𝑟𝑒𝑐𝑖𝑜 𝑒𝑛 𝑚𝑖𝑡𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑙𝑖𝑏𝑟𝑒𝑡𝑎 𝑑𝑒𝑝𝑜𝑠𝑖𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑒𝑙𝑒𝑔𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑏𝑜𝑙𝜄́𝑔𝑟𝑎𝑓𝑜 𝑛𝑒𝑔𝑟𝑜, 𝑒𝑟𝑎 𝑠𝑢 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑒𝑟𝑜 𝑜𝑓𝑟𝑒𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜𝑙𝑒 𝑒𝑙 𝑠𝑢𝑦𝑜. 𝑉𝑖𝑜 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑒𝑛 𝑠𝑖𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜 𝑦 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑑𝑖𝑜 𝑎𝑦𝑢𝑑𝑎𝑟. —𝑃𝑒𝑟𝑜... ¿𝑦 𝑡𝑢𝑠 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠.ᐣ —𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑐𝑢𝑐ℎ𝑎𝑟𝑒. 𝑇𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑏𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑖𝑎... —. 𝑆𝑜𝑛𝑟𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜 𝑙𝑎𝑑𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑒𝑔𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑜𝑓𝑒𝑠𝑜𝑟. 𝑀𝑎𝑠 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑟 𝑛𝑜𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑦 𝑎𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝜄́𝑎 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑢𝑛𝑖𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑙 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑐𝑎𝑚𝑏𝑖𝑎𝑟. Luego pasó lo que pasó y se cortó toda comunicación... hasta ese día. —Bienvenida a casa enana... —Tonto.
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝑯𝒆 𝒍𝒐𝒐𝒌𝒔 𝒍𝒊𝒌𝒆 𝒂 𝒘𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓𝒇𝒖𝒍 𝒏𝒊𝒈𝒉𝒕𝒎𝒂𝒓𝒆.
    𝑯𝒆 𝒍𝒐𝒐𝒌𝒔 𝒍𝒊𝒌𝒆 𝒂 𝒘𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓𝒇𝒖𝒍 𝒏𝒊𝒈𝒉𝒕𝒎𝒂𝒓𝒆.
    Me encocora
    Me endiabla
    Me gusta
    13
    0 comentarios 0 compartidos
  • Gɪɴᴇᴠʀᴀ Cᴀᴠᴀʟʟᴀʀᴏ
    Iɴᴛᴇʀɴᴀ #015692
    Mᴏᴛɪᴠᴏ ᴅᴇ ɪɴɢʀᴇsᴏ: Tᴇɴᴛᴀᴛɪᴠᴀ ᴅᴇ ʜᴏᴍɪᴄɪᴅɪᴏ.
    Sᴇ ʟᴇ ᴏᴛᴏʀɢᴀ sᴜ ʟɪʙᴇʀᴛᴀᴅ ᴘᴏʀ ʙᴜᴇɴ ᴄᴏᴍᴘᴏʀᴛᴀᴍɪᴇɴᴛᴏ ʏ ғᴀʟᴛᴀ ᴅᴇ ᴘʀᴜᴇʙᴀs.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Los rayos del sol la recibieron.
    Tuvo que cubrir sus ojos con una de sus manos para poder ver el camino o seguramente terminaría en el suelo.

    Libre por fin.
    Después de 2 años encerrada en esa pocilga por fin recuperaba su libertad.

    𝑃𝑜𝑟 𝑓𝑎𝑙𝑡𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑢𝑒𝑏𝑎𝑠 𝑦 𝑏𝑢𝑒𝑛 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑜𝑟𝑡𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑜𝑟𝑑𝑒𝑛𝑜 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎𝑡𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑒𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑝𝑟𝑖𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑟𝑎.

    Y ya.
    Una disculpa vacía y sin más fue libre.
    ¿Y el tiempo perdido? ¿Y el riesgo? ¿Y su imagen manchada?
    De nada serviría borrar los cargos, pedir disculpas y prometer una compensación... el daño estaba hecho, su imagen manchada y el verdadero culpable ahí afuera haciendo su vida con normalidad.

    Estaba sola y bien lo había dicho su padre.
    Al salir no tendría familia, ni apellido o un hogar...

    Ginevra Cavallaro no existía más.
    De esa prisión estaba saliendo Sienna Vessel.

    Utilizaría únicamente el apellido de su madre quien de seguir en aquél plano terrenal la habría recibido, en cambio su padre, había decidido no confiar y creer en su jodido socio y sus mentiras.

    Tomó su chaqueta, hizo un garabato en las formas que debía firmar y dejó la prisión sin mirar atrás.
    Estaba lista para sobrevivir de nuevo.




    Gɪɴᴇᴠʀᴀ Cᴀᴠᴀʟʟᴀʀᴏ Iɴᴛᴇʀɴᴀ #015692 Mᴏᴛɪᴠᴏ ᴅᴇ ɪɴɢʀᴇsᴏ: Tᴇɴᴛᴀᴛɪᴠᴀ ᴅᴇ ʜᴏᴍɪᴄɪᴅɪᴏ. Sᴇ ʟᴇ ᴏᴛᴏʀɢᴀ sᴜ ʟɪʙᴇʀᴛᴀᴅ ᴘᴏʀ ʙᴜᴇɴ ᴄᴏᴍᴘᴏʀᴛᴀᴍɪᴇɴᴛᴏ ʏ ғᴀʟᴛᴀ ᴅᴇ ᴘʀᴜᴇʙᴀs. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Los rayos del sol la recibieron. Tuvo que cubrir sus ojos con una de sus manos para poder ver el camino o seguramente terminaría en el suelo. Libre por fin. Después de 2 años encerrada en esa pocilga por fin recuperaba su libertad. 𝑃𝑜𝑟 𝑓𝑎𝑙𝑡𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑢𝑒𝑏𝑎𝑠 𝑦 𝑏𝑢𝑒𝑛 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑜𝑟𝑡𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑜𝑟𝑑𝑒𝑛𝑜 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎𝑡𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑒𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑝𝑟𝑖𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑟𝑎. Y ya. Una disculpa vacía y sin más fue libre. ¿Y el tiempo perdido? ¿Y el riesgo? ¿Y su imagen manchada? De nada serviría borrar los cargos, pedir disculpas y prometer una compensación... el daño estaba hecho, su imagen manchada y el verdadero culpable ahí afuera haciendo su vida con normalidad. Estaba sola y bien lo había dicho su padre. Al salir no tendría familia, ni apellido o un hogar... Ginevra Cavallaro no existía más. De esa prisión estaba saliendo Sienna Vessel. Utilizaría únicamente el apellido de su madre quien de seguir en aquél plano terrenal la habría recibido, en cambio su padre, había decidido no confiar y creer en su jodido socio y sus mentiras. Tomó su chaqueta, hizo un garabato en las formas que debía firmar y dejó la prisión sin mirar atrás. Estaba lista para sobrevivir de nuevo.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ 𝘊𝘳𝘦𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘺 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢 𝘺 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘢? ✧ ❞
    ❝ 𝘊𝘳𝘦𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘺 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢 𝘺 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘢? ✧ ❞
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    12
    20 turnos 0 maullidos
  • ⸻"𝐵𝑢𝑡 𝑡ℎ𝑒 𝑚𝑜𝑟𝑒 𝑡ℎ𝑖𝑛𝑔𝑠 𝑐ℎ𝑎𝑛𝑔𝑒, 𝑡ℎ𝑒 𝑚𝑜𝑟𝑒 𝑡ℎ𝑒𝑦 𝑠𝑒𝑒𝑚 𝑡𝑜 𝑠𝑡𝑎𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑠𝑎𝑚𝑒. 𝐴𝑠 𝑖𝑓 𝑡𝑖𝑚𝑒 𝑠𝑝𝑖𝑟𝑎𝑙𝑒𝑑 𝑖𝑛𝑡𝑜 𝑎𝑛 𝑒𝑡𝑒𝑟𝑛𝑎𝑙 𝑐𝑖𝑟𝑐𝑙𝑒, 𝑎 𝑛𝑒𝑣𝑒𝑟-𝑒𝑛𝑑𝑖𝑛𝑔 𝑟𝑒𝑝𝑒𝑡𝑖𝑡𝑖𝑜𝑛 . . . "
    ⸻"𝐵𝑢𝑡 𝑡ℎ𝑒 𝑚𝑜𝑟𝑒 𝑡ℎ𝑖𝑛𝑔𝑠 𝑐ℎ𝑎𝑛𝑔𝑒, 𝑡ℎ𝑒 𝑚𝑜𝑟𝑒 𝑡ℎ𝑒𝑦 𝑠𝑒𝑒𝑚 𝑡𝑜 𝑠𝑡𝑎𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑠𝑎𝑚𝑒. 𝐴𝑠 𝑖𝑓 𝑡𝑖𝑚𝑒 𝑠𝑝𝑖𝑟𝑎𝑙𝑒𝑑 𝑖𝑛𝑡𝑜 𝑎𝑛 𝑒𝑡𝑒𝑟𝑛𝑎𝑙 𝑐𝑖𝑟𝑐𝑙𝑒, 𝑎 𝑛𝑒𝑣𝑒𝑟-𝑒𝑛𝑑𝑖𝑛𝑔 𝑟𝑒𝑝𝑒𝑡𝑖𝑡𝑖𝑜𝑛 . . . "
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados