• Un nuevo capítulo.
    Fandom Supernatural
    Categoría Drama
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝑴𝒂𝒆 ·𝑺𝒂𝒎𝒂𝒆𝒍𝒊𝒕𝒉· 𝑪𝒂𝒓𝒕𝒆𝒓

    Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana.

    -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día.

    Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer.

    Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales.

    Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza.

    Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío.

    ¿Queria ser normal? ¿De verdad?

    Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado.

    Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla.

    -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador.

    -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada.

    -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas.

    -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody.

    -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres?

    Jody suspiró.

    -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella.

    -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla.

    -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió.

    Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura.

    -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador.

    Jody profirió un sonido suave de negativa.

    -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale?

    Dean asintió dando después un largo trago a su vaso.

    -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo…

    Colgó el teléfono antes de ponerse en pie.

    -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina.

    ᴄʀᴇᴅɪᴛs ɪᴍᴀɢᴇɴ sᴛᴀʀᴛᴇʀ: deanlenalove
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAMAEL1TH] Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana. -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día. Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer. Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales. Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza. Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío. ¿Queria ser normal? ¿De verdad? Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado. Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla. -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador. -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada. -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas. -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody. -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres? Jody suspiró. -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella. -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla. -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió. Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura. -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador. Jody profirió un sonido suave de negativa. -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale? Dean asintió dando después un largo trago a su vaso. -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo… Colgó el teléfono antes de ponerse en pie. -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina. ᴄʀᴇᴅɪᴛs ɪᴍᴀɢᴇɴ sᴛᴀʀᴛᴇʀ: deanlenalove
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  • Normalmente me queda bien cualquier cosa que me ponga, pero creo que no he desarrollado el gusto por la franela de Wallmart, Winchester...


    Dean Winchester
    Normalmente me queda bien cualquier cosa que me ponga, pero creo que no he desarrollado el gusto por la franela de Wallmart, Winchester... [BxbyDriver]
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  • El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso.

    Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido.

    Y allí está ella.

    Hope Mikaelson está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño.

    El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella.
    Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa.

    —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios.

    Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar.

    No hay tiempo para hablar.

    No hay tiempo para promesas.

    Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida.

    Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro.
    Hope se estaba apagando.
    Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible.

    El Winchester la llama por su nombre una y otra vez.
    No obtiene respuesta.
    La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos.

    —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota.

    Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él.
    No cae al suelo.
    Se eleva.

    El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella.

    Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe.
    Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío.
    El viento se ha llevado el último rastro.
    Y el mundo queda en silencio.

    Dean no grita, no llora, no lucha.
    No puede.
    El sonido se queda atrapado en su pecho.

    Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado.

    —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·

    Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso.

    —Hope…

    No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva.
    Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya.

    Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto:

    Si Hope muere, no quedará nada que salvar.
    Ni siquiera un cuerpo que abrazar.

    Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
    El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso. Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido. Y allí está ella. [thetribrid] está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño. El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella. Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa. —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios. Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar. No hay tiempo para hablar. No hay tiempo para promesas. Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida. Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro. Hope se estaba apagando. Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible. El Winchester la llama por su nombre una y otra vez. No obtiene respuesta. La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos. —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota. Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él. No cae al suelo. Se eleva. El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella. Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe. Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío. El viento se ha llevado el último rastro. Y el mundo queda en silencio. Dean no grita, no llora, no lucha. No puede. El sonido se queda atrapado en su pecho. Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado. —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  · Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso. —Hope… No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva. Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya. Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto: Si Hope muere, no quedará nada que salvar. Ni siquiera un cuerpo que abrazar. Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
    Me entristece
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  • La carretera se abría infinita bajo aquel cielo negro que no prometía nada bueno. Las primeras gotas habían comenzado a caer horas atrás como un susurro contra el parabrisas… y en cuestión de minutos la lluvia habia comenzado a caer sobre la chapa del coche con decisión. De forma constante, como si no fuera a detenerse nunca. Los limpiaparabrisas marcaban el ritmo: derecha, izquierda, derecha izquierda. Con un sutil sonido mecánico que acompañaba de fondo el rugido grave del Impala.

    Dentro del vehículo, el mundo era otro.

    Hope no miraba el paisaje, ni se preocupaba por la lluvia incesante. Tenía un libro antiguo abierto en sus manos. Un tomo cuyas páginas amarillentas estaban marcadas por símbolos que parecían respirar cobrar vida propia bajo los faros de algún coche que se les cruzaba en el camino. Los dedos de la tríbrida recorrían las líneas con concentración absoluta, el ceño ligeramente fruncido, y sus labios presos en una mueca algo tensa, como si el mundo entero dependiera de una traducción correcta.

    -¿Algo útil? —preguntó Dean sin apartar la vista de la carretera.

    Hope tardó en responder. Siempre lo hacía cuando estaba absorta en alguna lectura o en un asunto peliagudo. No le gustaba ser interrumpida.

    -Depende de cuánto te emocionen las palabras “ritual irreversible”.

    Dean bufó con cierta sorna.

    -Cojonudo. Es justo lo que quería oír.

    A pesar de las circunstancias, no habia miedo en el interior de aquel coche. ¿Porqué tenerlo? Eran una tríbrida inmortal y un puñetero Winchester. Confianza. Eso era lo que se respiraba en el interior del coche. Aunque el mundo les habia puesto la zancadilla una y mil veces, esos dos habían sobrevivido a todo a base de resiliencia y mucha confianza en si mismos.


    >> Los kilómetros seguían acumulándose y quedando atrás en la luna trasera del vehículo. La radio sonaba a un volumen bajo, casi un murmullo. Con el paso de las horas, en algún punto entre una línea en latín y la siguiente salida de la autopista, el libro empezó a descender lentamente de las manos de la tríbrida.

    Hope parpadeó un par de veces, cansada. La adrenalina, por desgracia, no es eterna.

    Dean se percató, por supuesto, antes de que ella cediera del todo. Siempre lo hacía. Era un presentimiento. Como movidos por un engranaje siempre sabia escuchar los silenciosa de la joven.

    El libro resbaló hasta cerrarse sobre el regazo de la tríbrida. Y la respiración femenina se volvió más profunda, más lenta. Y, casi sin darse cuenta, su cabeza terminó apoyada contra el hombro derecho de él.

    Dean no dijo nada. Pero curvó una sonrisa suave en sus labios que provocó que la comisura derecha de sus labios se perfilase.

    Ajustó ligeramente el volante con una mano y, con la otra, bajó el volumen de la radio aun más si cabe. Ni una broma. Ni un comentario sarcástico. Solo esa mirada breve y de reojo que nadie ve cuando el conductor cree estar solo.

    Siguió conduciendo. Más despacio ahora. Como si quisiera que la noche durase un poco más.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester
    La carretera se abría infinita bajo aquel cielo negro que no prometía nada bueno. Las primeras gotas habían comenzado a caer horas atrás como un susurro contra el parabrisas… y en cuestión de minutos la lluvia habia comenzado a caer sobre la chapa del coche con decisión. De forma constante, como si no fuera a detenerse nunca. Los limpiaparabrisas marcaban el ritmo: derecha, izquierda, derecha izquierda. Con un sutil sonido mecánico que acompañaba de fondo el rugido grave del Impala. Dentro del vehículo, el mundo era otro. Hope no miraba el paisaje, ni se preocupaba por la lluvia incesante. Tenía un libro antiguo abierto en sus manos. Un tomo cuyas páginas amarillentas estaban marcadas por símbolos que parecían respirar cobrar vida propia bajo los faros de algún coche que se les cruzaba en el camino. Los dedos de la tríbrida recorrían las líneas con concentración absoluta, el ceño ligeramente fruncido, y sus labios presos en una mueca algo tensa, como si el mundo entero dependiera de una traducción correcta. -¿Algo útil? —preguntó Dean sin apartar la vista de la carretera. Hope tardó en responder. Siempre lo hacía cuando estaba absorta en alguna lectura o en un asunto peliagudo. No le gustaba ser interrumpida. -Depende de cuánto te emocionen las palabras “ritual irreversible”. Dean bufó con cierta sorna. -Cojonudo. Es justo lo que quería oír. A pesar de las circunstancias, no habia miedo en el interior de aquel coche. ¿Porqué tenerlo? Eran una tríbrida inmortal y un puñetero Winchester. Confianza. Eso era lo que se respiraba en el interior del coche. Aunque el mundo les habia puesto la zancadilla una y mil veces, esos dos habían sobrevivido a todo a base de resiliencia y mucha confianza en si mismos. >> Los kilómetros seguían acumulándose y quedando atrás en la luna trasera del vehículo. La radio sonaba a un volumen bajo, casi un murmullo. Con el paso de las horas, en algún punto entre una línea en latín y la siguiente salida de la autopista, el libro empezó a descender lentamente de las manos de la tríbrida. Hope parpadeó un par de veces, cansada. La adrenalina, por desgracia, no es eterna. Dean se percató, por supuesto, antes de que ella cediera del todo. Siempre lo hacía. Era un presentimiento. Como movidos por un engranaje siempre sabia escuchar los silenciosa de la joven. El libro resbaló hasta cerrarse sobre el regazo de la tríbrida. Y la respiración femenina se volvió más profunda, más lenta. Y, casi sin darse cuenta, su cabeza terminó apoyada contra el hombro derecho de él. Dean no dijo nada. Pero curvó una sonrisa suave en sus labios que provocó que la comisura derecha de sus labios se perfilase. Ajustó ligeramente el volante con una mano y, con la otra, bajó el volumen de la radio aun más si cabe. Ni una broma. Ni un comentario sarcástico. Solo esa mirada breve y de reojo que nadie ve cuando el conductor cree estar solo. Siguió conduciendo. Más despacio ahora. Como si quisiera que la noche durase un poco más. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [BxbyDriver]
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  • 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒛𝒂𝒅𝒐𝒓, 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒃𝒆𝒍𝒅𝒆 𝒚 𝒆𝒍 𝒃𝒖𝒏𝒌𝒆𝒓
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: 𝐷𝘌𝐴𝘕 𝘞𝐼𝘕𝐶𝘏𝐸𝘚𝑇𝘌𝑅


    El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida.
    Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura.
    También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba.

    En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca.

    De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación.
    No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida.
    Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie.

    Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba.

    >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre.
    Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón.
    Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad.

    La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir.
    Quizás…
    Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos.
    Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia.

    La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios.
    Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía.

    No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido.

    — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: [BRINGMES0MEPIE] El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida. Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura. También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba. En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca. De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación. No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida. Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie. Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba. >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre. Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón. Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad. La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir. Quizás… Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos. Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia. La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios. Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía. No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido. — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
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  • Aquella mañana había echado a todo el mundo del bunker, porque tan solo Poppy Davies podia echar de su propia casa a un Winchester gigante, un ángel, una jotün y un nefilim y sin perder el glamour que la caracterizaba.

    Se había levantado realmente temprano, casi al tiempo en que Dean 𝕎inch𝙚s𝐭er se acostaba y se quedaba dormido a su lado. A la mañana siguiente era un día importante y tenia mucho que preparar.
    Se había esmerado en hacer algo que según Sam, Dean llevaba años queriendo volver a comer, y eran unos bocaditos de arroz crujiente con mantequilla de cacahuete y una capa de chocolate por encima.

    Deja el plato encima de la mesa de la cocina, y una nota a su lado antes de desaparecer. Y aquello es lo que encontraría Dean, junto a café recién hecho y una nota, al levantarse y entrar en la cocina de un bunker completamente silencioso.

    ❝𝐵𝑢𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑑𝑖́𝑎𝑠, 𝑐𝑎𝑧𝑎𝑑𝑜𝑟.
    𝐹𝑒𝑙𝑖𝑧 𝑐𝑢𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑛̃𝑜𝑠.

    𝐻𝑜𝑦 𝑒𝑙 𝑑𝑖́𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜 𝑑𝑢𝑙𝑐𝑒…
    𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒 𝑎𝑐𝑜𝑠𝑡𝑢𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑙𝑜𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑛𝑜 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑐𝑖𝑛𝑎.

    𝐵𝑢𝑠𝑐𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑐𝑟𝑒𝑖́𝑠𝑡𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑜𝑟𝑎𝑧𝑜́𝑛
    𝑝𝑜𝑑𝑖́𝑎 𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑒𝑠𝑝𝑎𝑐𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑒𝑛𝑡𝑒𝑟𝑜.
    𝐸𝑙 𝑙𝑢𝑔𝑎𝑟 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑎𝑢́𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑡𝑢 𝑐𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒 “¿𝐸𝑛 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑜, 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛? 𝐸𝑠 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑆𝑎𝑚...”

    𝐴𝑙𝑙𝑖́ 𝑡𝑒 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑎𝑑.
    𝑁𝑜 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑢𝑒𝑠 𝑎𝑟𝑚𝑎𝑑𝑜… 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑢𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜.❞

    — 𝑃.
    Aquella mañana había echado a todo el mundo del bunker, porque tan solo Poppy Davies podia echar de su propia casa a un Winchester gigante, un ángel, una jotün y un nefilim y sin perder el glamour que la caracterizaba. Se había levantado realmente temprano, casi al tiempo en que [thxsoldier] se acostaba y se quedaba dormido a su lado. A la mañana siguiente era un día importante y tenia mucho que preparar. Se había esmerado en hacer algo que según Sam, Dean llevaba años queriendo volver a comer, y eran unos bocaditos de arroz crujiente con mantequilla de cacahuete y una capa de chocolate por encima. Deja el plato encima de la mesa de la cocina, y una nota a su lado antes de desaparecer. Y aquello es lo que encontraría Dean, junto a café recién hecho y una nota, al levantarse y entrar en la cocina de un bunker completamente silencioso. ❝𝐵𝑢𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑑𝑖́𝑎𝑠, 𝑐𝑎𝑧𝑎𝑑𝑜𝑟. 𝐹𝑒𝑙𝑖𝑧 𝑐𝑢𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑛̃𝑜𝑠. 𝐻𝑜𝑦 𝑒𝑙 𝑑𝑖́𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜 𝑑𝑢𝑙𝑐𝑒… 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒 𝑎𝑐𝑜𝑠𝑡𝑢𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑙𝑜𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑛𝑜 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑐𝑖𝑛𝑎. 𝐵𝑢𝑠𝑐𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑐𝑟𝑒𝑖́𝑠𝑡𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑜𝑟𝑎𝑧𝑜́𝑛 𝑝𝑜𝑑𝑖́𝑎 𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑒𝑠𝑝𝑎𝑐𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑒𝑛𝑡𝑒𝑟𝑜. 𝐸𝑙 𝑙𝑢𝑔𝑎𝑟 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑎𝑢́𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑡𝑢 𝑐𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒 “¿𝐸𝑛 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑜, 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛? 𝐸𝑠 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑆𝑎𝑚...” 𝐴𝑙𝑙𝑖́ 𝑡𝑒 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑎𝑑. 𝑁𝑜 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑢𝑒𝑠 𝑎𝑟𝑚𝑎𝑑𝑜… 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑢𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜.❞ — 𝑃. 💖
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  • Se acerca hasta Dean Winchester desde su espalda con un par de cajas envueltas en papel de regalo dorado y las deja delante de él en la mesa de la biblioteca.

    —Feliz cumpleañooooooos —canturrea con una sonrisita en los labios y se inclina sobre el cazador para rodear su cuello con los brazos y dejar una lluvia de besos en su mejilla. Después rodea el cuerpo del cazador y termina por sentarse en la silla a su lado.

    —Uno de ellos lo he hecho yo misma... ¿Adivina cual...? —por supuesto, se refiere a la pulsera, una que ella lleva a juego.
    Se acerca hasta [Jerkwinchester] desde su espalda con un par de cajas envueltas en papel de regalo dorado y las deja delante de él en la mesa de la biblioteca. —Feliz cumpleañooooooos —canturrea con una sonrisita en los labios y se inclina sobre el cazador para rodear su cuello con los brazos y dejar una lluvia de besos en su mejilla. Después rodea el cuerpo del cazador y termina por sentarse en la silla a su lado. —Uno de ellos lo he hecho yo misma... ¿Adivina cual...? —por supuesto, se refiere a la pulsera, una que ella lleva a juego.
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  • ¿Que mientras el cazador se estaba duchando ha sacado a velocidad vampirica los regalos y los ha llevado hasta la cocina porque sabe que es el segundo lugar que el cazador pisará? Evidentemente.

    Asi que delante de una buena jarra de café recién hecho y unos huevos revueltos y bacon aguardan los regalos para el cazador.

    Hope no era demasiado buena haciendo regalos, pero estaba segura de que, al menos uno de ellos, haria las delicias del WInchester.

    -¡Feliz cumpleaños! -exclama cuando ve aparecer a Dean Winchester por el umbral de la puerta de la cocina. Automáticamente un montón de confeti sale de ninguna parte en especifico, pero llenando toda la habitación de papelitos de colores.
    ¿Que mientras el cazador se estaba duchando ha sacado a velocidad vampirica los regalos y los ha llevado hasta la cocina porque sabe que es el segundo lugar que el cazador pisará? Evidentemente. Asi que delante de una buena jarra de café recién hecho y unos huevos revueltos y bacon aguardan los regalos para el cazador. Hope no era demasiado buena haciendo regalos, pero estaba segura de que, al menos uno de ellos, haria las delicias del WInchester. -¡Feliz cumpleaños! -exclama cuando ve aparecer a [BxbyDriver] por el umbral de la puerta de la cocina. Automáticamente un montón de confeti sale de ninguna parte en especifico, pero llenando toda la habitación de papelitos de colores.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Me piden que comparta este clasificado de búsqueda de Sam Winchester. Los Dean Winchester de FIcRol necesitan más Sam :D
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    Definitivamente, la situación se ha vuelto crítica en el fandom de Supernatural:

    Somos 8 Dean Winchester… y solo 1 Sam.

    Sí.

    Ocho hermanos mayores traumatizados, sarcasmo incluido, y un único Sam intentando sobrevivir al apocalipsis social.

    Buscamos a usuarios que quieran traer a Sam Winchester con ganas de rolear, que roleen bonito, desarrollar tramas, crear vínculo fraternal real y meterse de lleno en historias intensas, emocionales y con peso narrativo. Aquí hay Dean de sobra para elegir, tramas abiertas, conflictos, cazas, drama y familia rota esperando reconstruirse (o romperse un poco más).


    ¿Qué puedes encontrar en el fandom?

    ➤ Rol activo y comprometido

    ➤ Tramas extensas y bien trabajadas

    ➤ Desarrollo emocional y canónico o salido del canon

    ➤ Respeto por los personajes y por el ritmo de cada rol y cada usuario


    ¿Qué buscamos?

    ➤ Usuarios que traigan a Sam Winchester y que tengan iniciativa

    ➤ Ganas de implicarse y escribir

    ➤ Amor por el canon (y/o flexibilidad para adaptarlo)

    ➤ Personaje 3D, OBVIAMENTE


    Si alguna vez pensaste “pobre Sam, siempre solo”, este es tu momento.

    Ven. Te necesitamos.

    Y Dean también (aunque no lo vaya a admitir).
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    ➤ Usuarios que traigan a Sam Winchester y que tengan iniciativa

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