• Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar.

    Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad.

    Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror.

    Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro.

    Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado.

    Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio.

    Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
    Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar. Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad. Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror. Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro. Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado. Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio. Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
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  • Asi te espero, solo a ti mi amado Ruiseñor.. Eres la luz de mi oscura noche.
    ℍ𝕦𝕘𝕠 𝕍𝕝𝕒𝕕
    Asi te espero, solo a ti mi amado Ruiseñor.. Eres la luz de mi oscura noche. [VladHugoRavenlock093]
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  • ────Oh, aún me acuerdo cómo hacer esto. Esa de ahí es la osa mayor, y si me voy un poco más para allá... está la estrella que siempre señala al norte. Al principio es un poco tedioso ubicarse en el cielo, pero una vez que le agarras el truco, todo se vuelve más sencillo. Y si no... bueno, creo que el cielo tiene espacio para una constelación nueva.
    ────Oh, aún me acuerdo cómo hacer esto. Esa de ahí es la osa mayor, y si me voy un poco más para allá... está la estrella que siempre señala al norte. Al principio es un poco tedioso ubicarse en el cielo, pero una vez que le agarras el truco, todo se vuelve más sencillo. Y si no... bueno, creo que el cielo tiene espacio para una constelación nueva.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    En esta época del año las maldiciones siempre son más frecuentes. Bueno… supongo que tendré mucho trabajo que hacer
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  • Hoy el día está usualmente tranquilo... Espero que nada perturbe la paz de este hermoso lago
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  • Aún sigo sin entender el motivo de que obligarme a entrar a tu auto, podías simplemente pedirlo... OH! Estamos cerca de mi restaurante favorito, al menos pídeme dos al pastor para aguantar el viaje
    Aún sigo sin entender el motivo de que obligarme a entrar a tu auto, podías simplemente pedirlo... OH! Estamos cerca de mi restaurante favorito, al menos pídeme dos al pastor para aguantar el viaje
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Sé que debo roles, lamento la demora, no he tenido mucho ánimo estos días
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  • Todas las mañanas, al despertar, lo primero que hace es verlo sin despertarlo.
    Quiere retener lo más que pueda esos momentos antes de que aquel infierno inicie.

    ¿A dónde llegaría la desesperación de una mujer por retener a un hombre?
    ¿Debia incluso sobornar a alguien?
    ¿Que es lo que se podia hacer?
    ....¿matar a la madre gestante?
    Qué horrible pensamiento... pero si fuese al revés, no cabía duda que ella ya hubiese cortado el cuchillo mas largo y fino en Sayuri.
    Todas las mañanas, al despertar, lo primero que hace es verlo sin despertarlo. Quiere retener lo más que pueda esos momentos antes de que aquel infierno inicie. ¿A dónde llegaría la desesperación de una mujer por retener a un hombre? ¿Debia incluso sobornar a alguien? ¿Que es lo que se podia hacer? ....¿matar a la madre gestante? Qué horrible pensamiento... pero si fuese al revés, no cabía duda que ella ya hubiese cortado el cuchillo mas largo y fino en Sayuri.
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  • Buenas noches a todos ~
    Hoy tengo algo de sueño extra ....
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  • ─ “La esperanza es frágil. Se desliza como agua entre los dedos, y cuando intentas atraparla… termina por cortarte.”
    ─ “La esperanza es frágil. Se desliza como agua entre los dedos, y cuando intentas atraparla… termina por cortarte.”
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